«Estamos ante una película que no busca responder todas las preguntas, sino hacernos sentir. Y en esa búsqueda, triunfa.»
- Título: Michael
- Dirección: Antoine Fuqua
- Guion: John Logan
- Reparto: Jaafar Jackson, Colman Domingo, Nia Long, Juliano Valdi, KeiLyn Durrel Jones, Miles Teller, Laura Harrier
- Música: Lior Rosner (basado en la discografía de Michael Jackson)
Rating: 4.5/5
Sinopsis: La película recorre la vida de Michael Jackson desde sus inicios como niño prodigio hasta su consagración como ícono global, explorando el costo emocional de la fama. A través de su relación con su exigente padre, Joseph Jackson, Michael revela la historia de un artista brillante marcado por una infancia difícil, cuya sensibilidad y talento lo llevaron a convertirse en leyenda.

Reseña:
Llega a nuestra cartelera la esperada biopic del rey del pop: Michael, dirigida por Antoine Fuqua (Día de entrenamiento, El Justiciero) y protagonizada por Jaafar Jackson y Colman Domingo (Rustin, The Walking Dead). La vimos y te contamos todo, sin spoilers aquí en tu Canal Favorito.
Voy a ser muy sincera, es difícil para mí poder ser objetiva respecto a esta película y me disculpo de antemano porque Michael es mi ídolo, el soundtrack de mi vida y cada canción representa también una etapa como persona. Llevaba años esperándola y cuando eso sucede, el primer visionado de una cinta siempre es caótico, lleno de sentimientos y de ansiedades que no te dejan ver todos los detalles para una reseña, sin embargo, haré mi mejor esfuerzo por ser lo más objetiva posible.
Lo primero que hay que entender, es que existen dos tipos de biopics musicales: el primero suele ser más conservadora, que sigue el camino del héroe y se centra en plantear una historia de vida con un guion pulido y se centra en el personaje y su relación con su arte. Suelen ser comedidas, técnicamente perfectas y las actuaciones suelen ser correctas, son películas que hablan de su personaje en «tercera persona» como Bohemian Rhapsody. La segunda categoría, son aquellas biopics que están hechas, producidas, incluso escritas por el mismo artista, lo que les da una libertad artística mucho mayor, son rupturistas y, a veces, más profundas, porque el personaje habla de sí mismo en «primera persona» como Better Man o Rocketman. Por obvias razones, Michael está en la primera categoría. No podremos saber nunca si esta es la película que él hubiera querido hacer, pero eso no es culpa de las personas detrás de la producción.
Michael se enfrenta a la tarea casi imposible de retratar la vida de una de las figuras más influyentes y complejas de la música contemporánea, equilibrando un legado musical imperecedero y una vida rota por una infancia terrible. Y lo hace desde un lugar claro: el corazón.

Desde lo emocional, la película golpea directo al alma. Para quienes crecimos admirando a Michael Jackson, esta se convierte en una experiencia profundamente íntima, una comunión con aquella figura que muchos deshumanizaron en su momento y que hoy estamos aprendiendo a conocer, a descubrir a la persona detrás del mito. Aquí es donde la cinta triunfa, ya que logra capturar al hombre detrás del ícono, mostrando a un artista marcado por una infancia dura, exigente y, en muchos momentos, cruel. Ese contraste entre el niño vulnerable y la leyenda que llegó a ser está trabajado con una sensibilidad que conmueve. Hay escenas que no se sienten como reconstrucciones y que muestran heridas difíciles de ver. Saber lo que vivió Michael es una cosa, él mismo lo comentó en entrevistas, pero verlo representado en pantalla, con esa crudeza, es otra completamente distinta.
En ese sentido, la figura de Joseph Jackson cobra un peso enorme. La interpretación de Colman Domingo es intimidante. Cada vez que aparece en pantalla, transmite autoridad, dureza y una tensión constante que incomoda. Y claro que debe incomodar, nos debe hacer sentir en la piel de un niño sensible enfrentado a esa fuerza incontrolable que era el patriarca de la familia Jackson, una figura que construyó al mejor artista de nuestra época, pero que destruyó a la persona. Domingo domina cada escena en la que aparece y se convierte en el pilar emocional más duro de la película, lo que lleva a su contraparte en la pantalla a buscar el cariño en otras figuras paternas.
Por su parte, la interpretación de Jaafar Jackson de Michael es espectacular, hay un respeto evidente en cada gesto, en cada movimiento, en cada mirada. Se siente una recreación cargada de humanidad. Porque imitadores de Michael hay muchos y muy espectaculares, pero pocas veces hemos visto una encarnación que lo represente como persona, no solo como artista. Y Jackson lo logra, tiene la mezcla de carima centelleante y la timidez de su tío, así como una voz prácticamente igual y un talento desbordante a la hora de bailar. No sé si había una mejor opción, pero para mí, descubrir el talento de Jafaar me deja con muchas ganas de ver cómo despega en su carrera.

En el apartado técnico, la película es impecable. Antoine Fuqua apuesta por una puesta en escena cuidada, con encuadres que acompañan el estado emocional del protagonista y una fotografía que oscila entre lo íntimo y lo espectacular. Los números musicales son, sin duda, uno de los grandes puntos altos, con recreaciones fieles de presentaciones icónicas y videoclips que demuestran el nivel de detalle y dedicación del equipo de producción. Aquí hay amor, y se nota. La música, como era de esperar, juega un rol central y va más allá de la simple nostalgia, se utiliza como una extensión narrativa, una representación de lo que significaba en la vida de su protagonista. Las canciones significaron una via de escape y, a su vez, una prisión para el protagonista de la historia.
Si hay un punto débil, es quizás el alcance de la historia. La película no logra profundizar tanto como uno quisiera en ciertas relaciones, especialmente con sus hermanos. Sin embargo, también es justo reconocer lo difícil que es condensar una carrera tan vasta, iniciada prácticamente a los cinco años, en una sola película de dos horas. Si pudiéramos llamarlo de alguna forma, sería que Michael es un retrato emocional más que una biografía. Algo que, si eres fan de MJ, te va a encantar.
Estamos ante una película que no busca responder todas las preguntas, sino hacernos sentir. Y en esa búsqueda, triunfa. Para los fans, será una experiencia conmovedora; para el resto, una mirada potente sobre el costo humano de la fama. Lo que es yo, la veré varias veces en la mejor pantalla posible. Hay experiencias que deben vivirse en sala de cine y esta es una de ellas.
Muy buena.
Erika Moreno I.

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