• Nombre: Los Juegos del Hambre: balada de pájaros cantores y serpientes
  • Director: Francis Lawrence
  • Elenco: Rachel Zegler, Tom Blyth, Hunter Schafer, Peter Dinklage, Viola Davis, Jason Schwartzman, Josh Andrés Rivera
  • Rating: 4/5

Sinopsis

La historia de Lucy Gray, Corionalus Snow y los décimos Juegos del Hambre.

Reseña

El anuncio de una precuela siempre causa algo de susto entre los fanáticos de las sagas de ficción. Las cosas pueden salir bien o bastante mal. Obras como Better Call Saul (serie precuela de Breaking Bad) supieron ganarse al público del trabajo original, mientras que otras como La Amenaza Fantasma (la primera película precuela de Star Wars) pueden causar una gran división y rechazo de los aficionados. Por suerte, Balada de pájaros cantores y serpientes pertenece al primer grupo.

La precuela de la exitosa trilogía de Suzanne Collins nos cuenta la historia de los décimos Juegos del Hambre. A diferencia de los tiempos de Katniss Everdeen y Peeta Mellark, la sadística competencia, creada como castigo luego de una rebelión de los distritos, no ha logrado convencer a los habitantes del Capitolio. Nadie los ve. Por eso, en el corazón adinerado de Panem nace una nueva idea: que cada tributo tenga un mentor, quien será un estudiante del Capitolio que intentará que su luchador reciba premios de sponsors dentro de la arena. A la participante mujer del Distrito 12, Lucy Gray (Rachel Zegler), se le ha asignado Corionalus Snow (Tom Blyth).

Todos quienes han visto las películas de los Juegos del Hambre saben quién es el Presidente Snow, el terrible dictador que aterroriza a los 12 distritos de Panem. Sabíamos que usó el veneno para eliminar a sus contrincantes y así ascender al poder. Pero, ¿de dónde salió? ¿Siempre fue tan malo? La balada de pájaros cantores y serpientes se centra en eso: en cómo el joven Snow, huérfano y uno de los pocos estudiantes pobres del Capitolio, logró convertirse en el hombre más cruel y poderoso del país.

El camino de un joven que sabe muy poco de la vida a un hombre frío y horriblemente calculador es tremendo. La escritura de Collins y la gran actuación de Blyth hacen brillar a un personaje que, durante cuatro películas, nos causó odio y repulsión. Quizás se pierde algo de profundidad al no tener los monólogos de Snow como en el libro, pero igualmente tenemos a un personaje tridimensional y cuyo camino, dadas las circunstancias, nos hace sentido. No empatizamos con Snow, pero conocemos a fondo sus motivaciones.

Hablando del libro. Balada de pájaros cantores y serpientes es uno de los casos en que la adaptación puede considerarse mejor que la obra escrita. Todas las dudas que pudo haber provocado la historia de Collins se resuelven en la pantalla. Luego de escribir una trilogía llena de riquezas y detalles, Balada de pájaros cantores y serpientes parecía un libro raro. Incompleto. Era difícil imaginar algunos de los escenarios que nos pintaba la autora estadounidense. Los décimos Juegos del Hambre parecían amateur en el libro. ¿Los tributos encerrados en un zoológico en Panem? ¿Un amorío entre un mentor del Capitolio y una chica de un distrito? ¿Una arena en medio de la ciudad, con un fácil acceso de cualquier persona del Capitolio? Parecía raro en el libro, pero no tanto en la película.

La alianza entre Collins y Francis Lawrence, el director que se adueñó de la saga con En Llamas y no la soltó más, es perfecta. En medio del cansancio de reboots, remakes y precuelas, esta cinta te deja con ganas de más adaptaciones. Más historias del rico mundo de Los Juegos del Hambre. Balada de pájaros cantores y serpientes mantiene la esencia de su saga anterior, aunque tiene muchas cosas diferentes. Parece, a ratos, más violenta que el trabajo original. En lo que sí coincide es en que tiene un elenco tremendo. Viola Davis, quien interpreta a la Vigilante, y Jason Schwartzman, quien le da vida a Lucky Flickerman, se roban la película. Rachel Zegler demuestra sus dotes actorales y musicales al interpretar a Lucy Gray, aunque el personaje está lejos de tener el encanto de Katniss.

Y si tiene tantas cosas buenas, ¿por qué no le doy cinco estrellas? Por un punto importante. Algo que puede alejar e incluso desencantar a algunos es la cantidad de música que tiene la película. La trilogía de los Juegos del Hambre tenía un aire mucho más sombrío y, salvo la famosa interpretación de “The Hanging Tree” de Katniss, la música prácticamente no existe para los personajes. Pero aquí es una parte muy importante. Eso está bien. Lucy Gray no es una rebelde como Katniss. No es una luchadora, es una artista. Su defensa y su arma es el canto. Sin embargo, en muchas escenas la música parece fuera de lugar y se siente como un recurso sobreexplotado. A ratos, disminuye el aire serio y violento que la película logra tan bien. El score es perfecto, tal como en la saga antecesora, pero hay un exceso de música original en la voz de Lucy Gray que te transporta a una película de Disney. Es, quizás, el único error de Balada de pájaros cantores y serpientes.

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