“La tierra hoy, mañana, el universo”

 

El siguiente análisis incluye spoilers moderados y comprende los números 6 al 10 de All hail Megatron.

Mientras los cons siguen asolando la tierra, tomaremos parte en lo que está pasando en Cybertron, donde los dos equipos sobrevivientes intentan ponerse de acuerdo pese a las obvias diferencias entre ellos; Kup cuenta que antes de ser atacados recibieron docenas de pedidos de auxilio desde todas partes de la galaxia. Esto fue el inicio de una masacre orquestada gracias a que los cons tenían en su poder la información suficiente para poder hacerlo. Ahora, Kup toma el mando tras algunas escaramuzas, manteniendo la decisión previa de Jazz de no decirle al resto que la matrix está en poder de Megatron; es un hecho que destruiría a los bots de saberlo, ya que la matrix siempre ha sido un punto de referencia para los seguidores de prime, y saber que ha sido arrebatada acabará con las pocas fuerzas que les quedan.

En retrospectiva, lo que sucedió es que los eventos estaban sucediéndose cada vez más rápido; ambos bandos estaban luchando con todo, y en ese marco es que recibieron una información de vital importancia: los cons habían quebrado, dejando a un grupo rebelde a cargo de Starscream en una determinada localización. La lógica y la estrategia indicaban que era el momento preciso para terminar con ese grupo y debilitar al rival, pero se trataba de una trampa; fueron emboscados por los enemigos en su totalidad, y a pesar de la sorpresa, pudieron resistir, hasta que Devastator apareció en escena e inclinó la balanza en favor de los cons de forma definitiva. Con todo, Megatron no dio la orden de terminar con ellos, ya que el golpe de gracia fue decirles que uno de ellos había transmitido la pista falsa, pero no decir quién; el disparo de gracia fue de palabras, no de lásers.

No solo eso era parte del desalentador panorama: los cons habían construido una máquina que creaba una especie de agujero de gusano, en donde pretendían arrojar a los bots; sin embargo, en un último y heroico esfuerzo, Prime destruyó la máquina, proveyendo al grupo de un punto involuntario de huida y casi muriendo en el intento. Como si todo lo que ha pasado no bastara, ahora hay un enjambre de criaturas que están amenazando la base.

Por el lado de los decepticons las cosas no van tan bien como cabría suponer. Por un lado, Thundercracker no está sintiéndose a gusto con la forma  en que se están haciendo las cosas; siente que no hay honor en arrasar con un planeta y raza que no puede defenderse, del mismo modo que no aprueba los experimentos encargados por su líder a Deluge, científico que hizo innumerables pruebas y ensayos, hasta crear a los Insecticons. De ahí que en Cybertron haya quedado ese enjambre de bestias que ahora acosa a los bots.

En tanto, Starscream no ha perdido el tiempo, y está comenzando a desarrollar planes en torno a Megatron. Lo primero que hace es plantear un escenario de cuestionamiento, uno en donde no hay claridad acerca de cuales son los objetivos finales de la avanzada de los decepticons; han derrotado a sus enemigos, están dominando el planeta y a punto están de tener la supremacía absoluta ¿Es un buen premio por el precio que se ha pagado?

Megatron insiste en que es un paso más en lo que ha planeado desde el principio: en su punto de vista, la forma de alcanzar la gloria será a través de un imperio que impida cualquier alzamiento, uno en donde él y sus cons dominen y obtengan todo lo que les pertenece. Está seguro de sus palabras, pero al mismo tiempo, sabe que hay un punto de razón en todo eso: ahora que ha alcanzado la cúspide, algunos podrían estar esperando verlo caer.

Los humanos no se han quedado de brazos cruzados; Spike sobrevivió al ataque de Ratbat en el análisis anterior, y ha cruzado su camino con Sarah y Bridge, a quienes pide ayuda para cumplir su misión; el objetivo del militar es encontrar un arma experimental que fue hecha en base a un cybertroniano, y utilizarla antes que sea demasiado tarde. Él conoce la localización y sabe cómo usarla, pero son ellos quienes han sobrevivido por semanas en medio de una invasión alienígena, por lo que su participación es fundamental.

Decididos a luchar con todo lo que tienen, el nuevo grupo se pone manos a la obra, logrando escabullirse en el edificio apropiado y conseguir el arma; sin embargo, lo que debiera ser un triunfo en medio del desastre, palidece en contraste con lo que sucede cuando Soundwave cobra un especial tipo de venganza y deja libre las comunicaciones, lo que permite que Spike descubra que un grupo de países ha decidido terminar con el conflicto, enviando una bomba nuclear.

Volviendo a los cons, finalmente Starscream decide oficializar su traición a Megatron, atacándolo con algunos aliados y la sorpresa con la que pretende el triunfo: Devastator. Sin embargo, Megatron no es un hueso fácil de roer, y a pesar de parecer en obvia desventaja, no teme enfrentarse al titán en su propio territorio, seguro de poder imponerse; es en medio de esta lucha por el liderato que los enviados humanos hacen su aparición, determinando el primer paso del que pretenden sea el ataque final.

En Cybertron, las cosas explotan cuando los bot se están siendo acorralados por el enjambre y el plan de Kup fracasa en medio de su aplicación; es en este momento que Sunstreaker se ofrece para detonar una serie de bombas que pretenden aislar el perímetro, confesando que fue él quien hizo un trato con Starscream, entregando la información que los llevó a la ruina.

Después de esta dramática confesión y escapar por los pelos del enjambre, las cosas parecen estar finalizadas para los bots, pero Drift llama la atención sobre un asunto importante: si bien el torturado bot amarillo los traicionó, él no pudo acceder a determinado juego de códigos que terminaron en manos de los decepticons antes del ataque masivo; en esa historia hay algo más.

En el apartado creativo tenemos una historia que sigue creciendo y ampliando el margen de acción y consecuencias de la guerra; el planteamiento de Starscream acerca de los objetivos de los cons es extenso y detallado, y pone de manifiesto el conflicto político que se esconde tras todo esto. Los decepticons eran un pueblo oprimido, una clase social baja y sin derechos que evolucionó en una raza guerrera y conquistadora, y ahora el alado ve las acciones del líder como un estancamiento, un escenario en donde Megatron no sabe qué hacer.

También es importante mencionar que esta serie es un reinicio suave a la historia, tras el término del trabajo de Simon Furman; al hablar de reinicio suave, me refiero a que hay un antes y un después en el universo planteado. Elementos como la magnificencia han quedado olvidados, para disminuir las ramificaciones de la historia y conservar los sucesos que son más útiles a la trama actual. La idea en ese momento fue dar un refresco a la marca y permitir que nuevos lectores conocieran el universo Transformers sin necesidad de leer todo hacia el pasado.

Participaciones y cameos

Solo mencionar a Deluge, que es un personaje inspirado en una figura de la G2.

En el apartado técnico, en principio, mencionar que los cambios de los que hablaba antes influyeron en las apariencias de algunos personajes; por petición de la compañía, los modus alternos de personajes como Hound, Sunstreaker y Sideswipe fueron configurados como las figuras Classics, para generar una conexión entre ambos productos.

Figuras

Nada adicional a lo mencionado en el número anterior.

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Nos leemos en pocos días en el siguiente análisis: All hail Megatron 3

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