• Título original: Museo
  • Año: 2018
  • Duración: 128 min.
  • País: México
  • Dirección: Alonso Ruizpalacios
  • Guión: Manuel Alcalá, Alonso Ruizpalacios
  • Música: Tomás Barreiro
  • Fotografía: Damián García
  • Reparto: Gael García Bernal, Leonardo Ortizgris, Alfredo Castro, Simon Russell Beale, Bernardo Velasco, Leticia Brédice, Ilse Salas, Lisa Owen, Lynn Gilmartin, Maite Suárez Diez, Gabriel Nuncio
  • Productora: Panorama Global / Detalle Films / Distant Horizon
  • Género: Thriller, Drama, Crimen.

Sinopsis: La cinta cuenta las circunstancias que rodearon al robo de varios artefactos prehispánicos del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México en 1985, y la sorpresa de las autoridades al descubrir que los autores de semejante hazaña habían sido dos jóvenes marginales de los suburbios, Carlos Perches y Ramón Sardina (García Bernal y Leonardo Ortizgris), en lugar de los ladrones profesionales de arte a los que se le atribuía la sustracción de los objetos.

Crítica

Alonso Ruizpalacios desde que debutó con su cinta Güeros en 2014  mostró una forma de hacer cine en que busca hacer historias que apelen al México más íntimo mostrando a un protagonista indiferente frente al caos que pueden provocar y en este caso en particular funciona muy bien porque muchas veces la vida supera la ficción, y en este caso, la película se basa en un episodio real de la historia de México: el robo de aproximadamente 140 piezas del museo de antropología. 

El hecho, ocurrido en 1985 durante la noche de navidad, fue planeado y ejecutado por dos jóvenes estudiantes de veterinaria oriundos de Ciudad Satélite que increíblemente nunca habían robado nada antes, sino que solo se limitaron a pasar mucho tiempo ahí (en el museo) para estudiar sus horarios y sus hábitos. Por supuesto, esta es una versión libre de los hechos y lo que lo hace interesante son sus personajes.

Juan Nuñez (Gael García Bernal) es un joven estudiante de veterinaria que vive obsesionado por dar este gran golpe porque vive para destruir las ilusiones ajenas, no le interesa seguir con el negocio familiar o pasar tiempo al lado de su rígida, nacionalista y cristiana familia. Fácilmente podría caer en el estereotipo de joven punk que es rebelde porque sí, pero se puede entender que Juan es una respuesta de lo que ve: una familia de clase media que le importa demasiado de lo que dirá el resto, que al final, lo único que le queda es irse.

Lo cual choca por supuesto con su padre, interpretado por Alfredo Castro que se ve muy bien en el papel, haciendo de este padre endurecido por los años que en realidad es lo que Juan podría llegar a ser, si es que no hace algo. Castro se luce en el papel, pero lamentablemente muchas veces me distraje a causa de su acento que en ocasiones se mostró forzado.

En esta “aventura” lo acompaña su amigo Benjamín (Leonardo Ortizgris) un muchacho que no tiene mayores expectativas, salvo vivir al servicio de su padre y del mismo Juan.

Una de los aspectos que más me gustó fue sin duda la fotografía del paisaje, la exploración por México y como ambos personajes pese a lograr sus planes van de a poco perdiendo lo que les unía para comenzar, ligados sólo por sus ambiciones personales de ser más que esa clase media trabajadora que busca surgir en la Ciudad Satélite de mediados de los 80, porque pese a lo trabajadores que sean, siguen estando a la periferia de la ciudad grande.

Quizá el mayor problema radica en el ritmo de la película, que hay veces en que el guión se muestra un poco flojo o simplemente hay muchos tiempos muertos entre escena y escena, pero puede que esto sea una marca del autor, de todas maneras es una buena historia para ver, y aprender que a veces los mejores ladrones no son los que llevan más años, sino los que ven la situación adecuada en el momento adecuado.

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