«Lo que comienza como un amor entre dos apasionados por sus trabajos desencadena en el choque de dos personalidades histriónicas cuyas acciones no te esperas ver (y no querrás dejar de ver).»

Sinopsis:

La vida parece fácil para Ivy y Theo, la pareja perfecta: carreras exitosas, un matrimonio amoroso, excelentes hijos. Pero debajo de la fachada de su supuesta vida ideal, se está gestando una tormenta: a medida que la carrera de Theo cae en picada y mientras las propias ambiciones de Ivy despegan, se enciende un polvorín de feroz competencia y resentimiento oculto. LOS ROSES es una nueva versión de la película clásica de 1989 LA GUERRA DE LOS ROSE, basada en la novela de Warren Adler.

Reseña:

Olvida los dramas de pareja que crees conocer y prepárate para quedar con la boca abierta. Los Roses es una increíble película que cuenta la historia de un matrimonio de comienzo a fin, llevándonos en todos los altos y bajos posibles, pero especialmente nos interna en la locura de los dos grandes egos de Ivy y Theo. Lo que comienza como un amor entre dos apasionados por sus trabajos desencadena en el choque de dos personalidades histriónicas cuyas acciones no te esperas ver (y no querrás dejar de ver).

La primera escena es simple, pero te hace reír constantemente. Existe una conexión inmediata con la historia de esta pareja mientras eres testigo del comienzo de su fin. La narrativa de la escena te permite conocer rápidamente las personalidades de no sólo Theo y Ivy, sino que también de la dinámica de su relación en un par de minutos, incluso antes de saber cuál es su historia.

Theo, interpretado por Benedict Cumberbatch, e Ivy, interpretada por la genial Olivia Colman, tienen una química que traspasa la pantalla y te permite sentir una tensión entre los personajes a lo largo de toda la película, como un imán que atrae uno al otro y a ti hacia ellos. Su historia, que comienza como el perfecto amor a primera vista, es el reflejo de (quizá) muchos matrimonios de estos tiempos. Ivy, quien se había dedicado a la crianza de sus hijos, tiene la oportunidad de lanzar su carrera como chef el mismo día en que Theo entierra su carrera profesional de arquitecto, así que deciden intercambiar los roles. Ivy, a quien le gusta experimentar su vida al límite y disfrutar sin consecuencias, entra en el foco social y de la cocina, apartándose de la vida familiar; mientras que Theo, quien cree que el disfrute de la vida está en el sacrificio del trabajo, comienza a enfrentar lo que muchos, en vez de llamar depresión, le denominan crisis de mediana edad, caracterizada por un sentimiento creciente de envidia hacia el éxito de su esposa y de recelo por ocupar el rol de ser el único padre presente en la vida de sus hijos.

La película captura ingeniosamente el latente resentimiento que se va formando entre Ivy y Theo, incorporando lo mejor del humor británico: sarcástico, directo y seco, siempre con una verdad oculta por detrás. Además, incluye una sátira increíble del estadounidense, representándolo a través de dos de los matrimonios amigos de nuestros personajes principales, quienes también viven la relación de pareja a su propia y particular manera. Estos son sólo dos de los componentes de comedia que tiene la película y que sabe explotar bien, pero juega con la burla de muchos elementos más que vale la pena ver por uno mismo.

El director, Jay Roach, juega tan bien con los espacios de las escenas que te sientes con un pie adentro de la película a lo largo de ella. Por otro lado, los efectos de audio te permiten sentir la emocionalidad en su punto ideal y estar siempre en la misma sintonía que los personajes. Lo mejor para mí fue que, cuando ya sentía que estaba viendo otra comedia dramática más, el tono de la película cambió drásticamente y comenzó una serie de escenas que sólo puedo describir como caos en su máxima expresión. Lo caótico empieza con una ola de sarcasmo que te mantiene incómodo en la silla (y a la vez riendo), seguida de un suceso inesperado a otro, uno más ridículo que otro y pierdes cualquier idea de cómo podría terminar la película, culminando en el mejor final que podría haber tenido la historia.

Esta guerra de egos entre Ivy y Theo te hace cuestionar si es verdad que el amor y el odio son sólo dos caras de la misma moneda y si realmente durarán hasta que la muerte los separe.

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