«Una comedia que da un giro más oscuro para demostrar que en los juegos del poder, más que en la guerra y en el amor, todo está permitido.»
Sinopsis:
Protagonizada por Glen Powell y Margaret Qualley, esta es la historia de Becket Redfellow, expulsado de su escandalosamente rica familia y dispuesto a todo para recuperar su herencia, incluso eliminar a quienes se interpongan en su camino.
Reseña:
Entre medio de tantas películas dramáticas que hay hoy en cartelera, Jugada Maestra viene con la intención de hacerte pasar un buen rato con una historia que comienza con la muerte, una promesa y un profundo sentido de venganza. A sólo horas de ser ejecutado, Becker Redfellow (Glen Powell) es visitado por un cura en su celda de cárcel para que le confiese el mayor de sus pecados y la razón por la cual fue condenado a pena de muerte. Como él mismo lo plantea, todo comienza con alguien más: con su madre, hija de una de las familias más poderosas y adineradas del momento. Su abuelo, el calculador magnate, habría cortado de la familia a su madre cuando quedó embarazada a los 18 años y ella habría criado a Becker con poco y nada, pero siempre recordándole cuál era su posición en la sociedad: el heredero legítimo de los Redfellow. Es por esto que cuando muere de una enfermedad, y sin ningún tipo de ayuda por parte de su familia, le dice a Becker que tiene que recuperar lo que es suyo.

Sin estar seguro ni saber bien cómo hacerlo, Becker cuenta la historia de cómo descubrió lo fácil que era ir por los Redfellow, convirtiéndose casi en un hobby. En el camino, iba conociendo personas que cambiaron su vida y su forma de mirarla por completo, plantando la pregunta de hasta qué punto llegarías por mil millones de dólares; qué tan leal podía mantenerse a la promesa que le hizo a su madre en su lecho de muerte.
La muerte en esta historia es puro humor y no te queda de otra que encariñarte con el mismo asesino, con el “malo” de la película. Eres testigo de cuando en encuentra un mejor trabajo, una mejor vida, de cómo se enamora y cómo se convierte de un asesino que tuvo suerte de salirse con la suya a uno más metódico e incluso legítimo. Después de todo, los Redfellow (excepto el tío que se reivindica al final de su vida) lo tenían más que merecido.

La película cambia de tono cuando Julia (Margaret Qualley) tiene más tiempo en la pantalla. Quien había sido su amor platónico de infancia se convierte en su peor pesadilla. Becker, quien
ya era un criminal calculador en la mira de la policía y que tomaba decisiones un poco cuestionables, ve su camino hacia el poder amenazado por alguien que estaba dispuesta a todo y más de lo que él habría hecho. Su objetivo podría ser más superficial que el de Becker, pero el personaje de Julia le aporta intriga y tensión a la historia, abriendo paso a escenas muy distintas a las que se comenzó la película. En tomas más frías, lluvia y muchas más expresiones faciales de Glen Powell, la tensión se va construyendo de a poco y empiezas a cuestionarte cuánto tiempo queda antes de que la burbuja explote, pudiendo sentir la angustia de los mismos personajes.

Jugada maestra es una comedia que da un giro más oscuro para demostrar que en los juegos del poder, más que en la guerra y en el amor, todo está permitido. La ironía y humor que se mantiene durante toda la película compensa el misterio y la acción que predomina más hacia el final, permitiendo que sea más ligera y divertida de ver, con algunas escenas bordeando lo absurdo.
Una buena película para disfrutar un día después del trabajo o un fin de semana con amigos, ya disponible en cartelera desde este 26 de marzo.

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