“Muchos han creído que el tema del VIH es cosa del pasado y que tengamos una película que lo vuelva a poner en las conversaciones en muy necesario y se agradece. No es un película para todo público debido a su crudeza, pero, sin lugar a dudas, dejará una huella en quien la vea.”

  • NOMBRE: 120 Latidos por Minuto
  • DIRECTOR: Robin Campillo
  • REPARTO: Nahuel Pérez Biscayart,Adèle Haenel, Yves Heck, Arnaud Valois, Emmanuel Ménard, Antoine Reinartz

Rating: [4/5]

SINOPSIS: París, principios de los años 90. Un grupo de jóvenes activistas intenta generar conciencia sobre el SIDA. Un nuevo miembro del grupo, Nathan, se quedará sorprendido ante la radicalidad y energía de Sean, que gasta su último aliento en la lucha.

RESEÑA: Ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2017 y la que fue la carta francesa para los Óscares 2018 en la categoría de Mejor Película Extranjera, categoría a la que finalmente no llegó y que se llevó la chilena Una Mujer Fantástica, llega a nuestra cartelera 120 Latidos por Minuto, la vimos hace algunos días en el evento realizado en el Centro de Arte Alameda,  y te contamos todo, sin spoilers, aquí en tu Canal Favorito.

El argentino Nahuel Pérez Biscayart protagoniza esta cinta francesa dirigida por Robin Campillo, que pone sobre el tapete la temática del SIDA y Act Up París, una organización que desde 1989 y por muchos años, luchó por los portadores, contagiados y enfermos de SIDA. Su director fue parte del Act Up en su juventud, así que pone a favor de su obra sus propias vivencias y sensaciones respecto al movimiento.

El espíritu de la época en que se ambienta la película, principios de los años 90, está presente de manera visceral en cada escena, se percibe que hay vivencias reales detrás del guión, que hay una urgencia por contar la historia y por realizar un retrato brutal de una generación menos abierta a varios temas, llena de tabúes y con la cual, lamentablemente, seguimos compartiendo ciertos prejuicios. No solo la enfermedad va consumiendo a las personas, sino que los pacientes deben lidiar con el repudio y la ignorancia de una sociedad que no los apoya y que los deja a su suerte.

El mundo que se ve representado en la película no solo es hostil, sino que decide desviar la mirada para fingir que nada está pasando, y pretender que no existe una juventud que está viviendo bajo el yugo de la homofobia, los prejuicios, rechazo e incomprensión. Puede sonar cruel y hasta tétrico, pero aunque hemos avanzado algo, no es suficiente para creer que este es un tema que habría que tachar de la agenda. Puede que nos parezca una historia de esperanza, de amor, de lucha, de salir adelante, y sin embargo, al sumergirnos de lleno en ella, nos damos cuenta de que mucho de aquello que nos horroriza, nos sigue horrorizando en nuestros días. Y eso es desesperanzador.

Es interesante el planteamiento del guión respecto al personaje de Pérez Biscayart quien oficia como protagonista y reflejo de la enfermedad y su deterioro, a su vez, su historia se enlaza con la de su pareja quien se convierte en nuestros ojos como espectadores, ayudándonos a atestiguar los estragos de la enfermedad. La puesta en escena es hiperrealista, es caótica, un reflejo, sin duda, del caos que provoca en la realidad de una persona esta enfermedad.

La actuación de Pérez Biscayart es excelente, llena de matices y de mucha realidad, llevándose el peso de la cinta, a pesar que esta sea lo que llamamos una obra coral, donde sus compañeros de reparto también brillan con un trabajo sólido.

Uno de los puntos que podríamos poner en el lado de lo negativo es su extensión, mucho mayor de lo que era necesario, el metraje puede cansar a algunos espectadores, aunque la gran cantidad de aspectos positivos y las crudeza de un relato altamente necesario la hacen más que recomendable.

Muchos han creído que el tema del VIH es cosa del pasado y que tengamos una película que lo vuelva a poner en las conversaciones en muy necesario y se agradece. No es un película para todo público debido a su crudeza, pero, sin lugar a dudas, dejará una huella en quien la vea.

Pero como siempre son ustedes, mis estimados freaks, quienes tienen la última palabra.

Muy buena.

Erika Moreno I.

 

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