“Mazinger Z es el defensor del universo”

Hubo una época en que el material impreso era de una enorme importancia, por que no existía la herramienta que nos permite reunirnos aquí: internet. Lo que para algunos millenials puede sonar a una terrible pesadilla, no era más que la realidad corriente en cualquier punto del planeta a finales de los setenta y principios de los ochenta. Es por esto que los periódicos, para la gente seria y adulta, eran fuente de información y comunicación, pero no se trataba solo de eso, por que los niños, los futuros freaks, teníamos también nuestro propio mundo, una vitrina a cosas increíbles que, como la televisión, nos acercaba a cosas a las que de otro modo, no habríamos podido acceder; se trataba de una era mucho más inocente para los niños, aunque también era mucho más desinformado, pero eso es harina de otro costal.

Así, fue como nacieron los álbumes de figuritas. Se trataba de una época en que difícilmente existía la grabadora de video, las cámaras de fotos, y el sistema de demanda a pedido, por lo que, si veías o no un episodio de tu serie favorita, no había oportunidad de resolver esto, no importa cuánto sufrieras. Todo esto significaba que tener un álbum de imágenes impresas era como tener el blu ray 4k en multilenguaje con material adicional firmado por el director; desde luego, esto tenía un costo, y es que el álbum no traía las láminas, sino que debías comprar estas maravillosas escenas en formato de sobres sellados en tu kiosko más cercano. Así las cosas, este sencillo sistema de puzle nos permitía ir completando todo el material visual de nuestra serie favorita, y también tener una versión personalizada de aquella historia.

Alrededor del año 1978, la serie de animación japonesa Mazinger Z llegó a nuestras pantallas cargada de polémica, ya que nuestra siempre anticuada sociedad se quejó de que había mucha violencia plasmada en aquellos episodios; discusiones aparte, Mazinger marcó a toda una generación, que fantaseó con pilotear un robot gigante, enfrentar a los aliens malvados y salvar el mundo.

La serie, y por supuesto el álbum, que llegó a nuestros kioskos en la primera parte de los años ochenta y llena de acción, cuenta la historia de Kōji Kabuto, quien junto al doctor Kabuto, su abuelo, y su grupo de amigos, enfrentan a las fuerzas del maligno doctor Hell , quien guiado por su odio hacia la humanidad utiliza ancestrales robots para intentar convertirse en el dominador del mundo; enfrentados a esta situación, el doctor Kabuto desarrolla la tecnología que da origen a Mazinger y con ello a una larga lista de enfrentamientos.

Este álbum tenía la particularidad de incluir textos descriptivos en cada imagen, lo que significaba una gran historia relatada en espacios vacíos que cobraban un nuevo sentido al incorporar la preciada lámina. Era como ver la serie una y otra vez.

Los dejo con una galería para revivir esos momentos, porque recordar es volver a vivir.

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