“Rawwwrrr”

 

Corría el año 1993, una época en donde la compañía Sega era uno de los gigantes de los videojuegos, y año en que ocurrieron cambios sociales como la rebaja de la mayoría de edad desde los 21 a 18 años, la inauguración del centro comercial Alto las Condes, y en muchas televisiones se vio la telenovela Dos mujeres, un camino.

En medio de todos estos sucesos, los niños de la época pudieron conocer este divertido álbum que se convirtió en fuente de conocimiento y entretención, y en una insospechada posibilidad de estudiar sin darse cuenta.

El álbum Dinosaurios, auspiciado por el entonces gigante de los juegos, ofrecía un viaje a través de las eras, desde la concepción misma del universo y avanzando por los organismos unicelulares hasta los primeros vertebrados que se aventuraron a salir del agua. Es interesante que el planteamiento de este producto incluya todo el desarrollo del mundo en las eras previas para contextualizar el avance de la vida marina hacia la tierra, porque esto lo convierte en objeto de estudio y una muy buena herramienta para ayudar a acercar el área científica a los niños y niñas. Construir elementos de diversión que conecten con el saber siempre es algo valorable, y es posible que esos recuerdos se asienten con mucha más fuerza en las mentes jóvenes.

A través de coloridas páginas y textos de acompañamiento, el coleccionable llevaba al punto que su tapa anunciaba desde un principio: los dinosaurios aparecían y se adueñaban de toda la parte central del álbum, yendo desde los pequeños que iniciaron todo hasta los gigantes herbívoros y carnívoros. El popular Triceratops, los magníficos Plesiosaurios azotando el mar, el enorme alcance de los Pteraronodores, y el gran Tiranosaurio se tomaban cada una de las esquinas, inundando con su carisma innato la vista de todos. Incluso podemos ver su caída ante la inevitable naturaleza, y cómo los pequeños mamíferos comenzaron a surgir tras estos hechos.

Dejando de lado el hecho de presentar algunos conceptos que hoy son apócrifos gracias al avance de la ciencia palenteológica, como que el Tiranosaurio era el dinosaurio carnívoro más grande, este álbum tenía una gran cantidad de información que se filtraba junto a la tarea de pegar las láminas, y ofrecía un viaje divertido para todos los infantes de esa época. Los dinosaurios siempre son interesantes y atractivos para los niños, y como tales, no pudieron faltar en miles de hogares. Además, con imágenes tan coloridas, las láminas tuvieron un segundo propósito, que fue ser fuente de apuestas e intercambios.

Me despido de esta nueva revisión de álbumes del recuerdo con algunos imágenes, porque recordar es volver a vivir.

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