“Hay pocas cosas más peligrosas que un fan enojado “

Mucho se habla de las comunidades tóxicas, los seguidores agresivos y más, pero en esta ocasión quiero hablar de cuando los fans están en lo correcto, y llegan a ese punto donde el amor y la paciencia se termina. Ser fan de algo implica tiempo y dedicación, por lo que la barrera de resistencia es alargada por ese amor por el producto; el problema es cuando las empresas, por causa de la codicia, cometen errores que no pueden ser perdonados.

Y cuando la chispa se enciende, la bomba puede explotar y ser una catástrofe.

Sé que ya lo dije, pero quiero reiterar que en esta ocasión estoy hablando del enojo de los fans y no de agresiones de ningún tipo, ya que eso es otro asunto.

Comienzo con el desastre de Solo. Dejando fuera los análisis de la cinta en sí, esta película sufrió por causa del episodio 8 que dividió a la fanbase de Star wars; sabemos que este grupo de fanáticos es muy fiel, pero al parecer las decisiones de dirección en Los últimos jedi fueron demasiado lejos, lo que desató un boicot en contra del universo cinemático que llamaba a no ver Solo y darle un golpe a Disney como respuesta. Hay que decir que la espantosa campaña de marketing de la película del piloto del Halcón milenario no ayudó en nada, pero no podemos dejar de notar que al momento de decidir no ir a ver la película, los fans cumplieron. La cinta fue despreciada en taquilla y esto se convirtió en una amenaza al ratón, que ya traía heridas luego de que el episodio 8 no superara al 7 en recaudación como esperaba.

Continúo con la emisión de State of play de Sony, evento del año anterior en que se debían presentar las más potentes novedades para la consola. Se esperaba mucho, y lo que mostraron fue casi solo contenido para VR (los lentes de realidad virtual), dejando a las personas con un palmo. Pues el video subido al canal de la empresa se llenó de críticas y miles de no me gusta; ¿Qué hizo Sony? Borró el video y lo volvió a subir, con lo que se ganó el triple de no me gusta, llegando a verse obligada a borrar el material en algunos países. Bien, muchas personas le dieron no me gusta al video original porque era una expresión sincera, aunque con cierta distancia, pero cuando la empresa lo borró se convirtió en algo personal, porque los usuarios se sintieron censurados y lo hicieron notar.

Pero tengo otra, que es por el anuncio de Batllefield 5: el juego de disparos de época de la polémica Electronic arts se presentó en la segunda guerra mundial con un protagónico femenino, con un brazo biónico y saltando y disparando a diestra frente a tanques. Ante las críticas del público acerca de que esto no es ajustado a la historia, un alto mando de la empresa tuvo la virtud de decir que los cambios habían llegado para quedarse, que los fans eran unos ignorantes y que si no querían, no comparan el juego.

Oh dear

 

¿Qué hicieron los fans? No lo compraron, pero no se quedaron ahí y destrozaron el juego Metacritic, crearon post en Reedit contra la compañía y llegaron a darle el crédito de ganarse el post con más no me gusta de la historia. El juego fue destruido por opinión de los usuarios, quienes además llevaban razón porque esa entrega estaba repleta de bugs y glitches; fue un fracaso en ventas que perjudicó incluso el valor acción en la bolsa de valores.

Algo muy reciente es lo sucedido con Sonic. El infortunado erizo azul fue víctima de la ambición sin freno de la industria, y no lo vamos a negar: cuando se anunció un live action de este personaje, todos sabíamos que iba a resultar mal.

Salió un poster en sombra que se convirtió en meme más rápido de lo que corre el erizo, luego un incómodo poster en que se veían sus piernas desde la perspectiva de su vientre, y las redes estaban en llamas, pero lo peor vendría con el tráiler en donde Sonic lució un aspecto horroroso. En este punto el humor ácido de los fans del cine y el sufrimiento de los seguidores del erizo desbordó todos los márgenes, obligando al director de la cinta a decir que harían cambios en el diseño; más allá de si esto fue una estrategia de marketing suicida o no, lo cierto es que la gente no soportó la destrucción del personaje y no se quedaron callados.

En el mundo literario hay varios ejemplos, pero me quiero quedar con un caso ícono de los libros; en esto debo aclarar que no fue la codicia del autor lo que causó los problemas, sino que estaba atrapado sin poder tomar distancia del personaje, lo que lo llevó a matarlo, creyendo que con eso todo terminaría. Cuando Sir Arthur Conan Doyle escribió El problema final, introdujo al profesor Moriarty, quien es el enemigo máximo, un genio del crimen que pone contra las cuerdas al detective. El punto es que esta historia fue pensada para ser el final de la historia, en donde ambos rivales morirían cayendo por unas cataratas; ahí la fascinación del público hizo que enviaran miles de cartas al autor y la editorial protestando por “haber matado” al genio de la investigación, presión que llevó al escritor a escribir una continuación en donde relataba su milagrosa salvada de aquel enfrentamiento.

Este tipo de situaciones reflejan con bastante claridad cómo el error o mala acción de una empresa puede causar estragos cuando esto sobrepasa los límites tolerables por los seguidores; dejando de lado las reacciones inapropiadas, es comprensible que un fan se enfade ante lo que es una traición según su punto de vista, y su protesta viene desde el amor que ha profesado por ese producto a lo largo del tiempo.

¿Cómo evitar estas explosiones? Generalmente se dice que los fans son demasiado caprichosos, pero como dije antes, en esta ocasión estoy de su lado, y creo que la mejor forma de prevenir es escuchar a los seguidores. Ya había críticas contra el Episodio 7 y miles de hilos en foros que anunciaban lo que iba a pasar ¿Qué hizo Disney? Pasó por encima de todo sin escuchar, creyendo que todo el planeta se va a comprar algo solo por tener el logo de Star wars, y así es como les fue. Paramount tuvo millones de advertencias en redes, hasta con diseños hechos por fans ¿Y qué hizo? Siguió en tren hasta que se descarriló con todo y Sonic. Electronic arts y Sony podrían merecer cada una un post independiente, pero me limitaré a decir que desde hace tiempo estas empresas están vendiendo humo y juegos incompletos para poder sacar más dinero de sus compradores.

Es necesario que las empresas entiendan que el fanático no necesariamente lo será para siempre, y que valorar a su público es importante para conservar el producto en buen pie y extenderlo en el tiempo; cuando una marca se trata con atención y cariño no necesita ser defendida y justificada, porque la gente va por voluntad a adquirirlo y devolverán dedicación y más tiempo. Por parte de los fans, es muy importante saber identificar los sucesos y reaccionar con pasión, pero de forma apropiada cuando algo no guste o no cumpla con lo esperado, para así hacer escuchar su voz.

¿Hay otros que quisieras agregar? Comenta aquí y puedo hacer otro post acerca de ellos.

Nos leemos nuevamente en un post de opinión freak, porque lo que pensamos de este mundo nos hace parte de él.

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