Nombre: Sólo por una noche / One Night Only
Director: Will Gluck
Elenco: Monica Barbaro, Callum Turner, Maya Hawke, Julia Fox, Molly Ringwald y LeVar Burton
Duración: 1 hora 42 minutos

RESEÑA

Partamos por lo importante: ¿en qué universo Monica Barbaro y Callum Turner tendrían problemas para encontrar pareja? Bueno, aparentemente en el de Sólo por una noche, una comedia romántica que toma toda la ansiedad de las citas modernas, la lleva a un extremo absolutamente ridículo y, contra todo pronóstico, logra que funcione.

En esta realidad, el sexo antes del matrimonio está prohibido durante casi todo el año. ¿La excepción? Una única noche en la que los solteros pueden hacer literalmente lo que quieran. Una especie de feriado nacional del sexo donde toda la ciudad sale a encontrar pareja, tener una aventura o simplemente aprovechar la única oportunidad disponible antes de volver a doce meses de abstinencia obligatoria.

Y si eso ya suena caótico, esperen a conocer a Owen (Callum Turner), quien acaba de ser dejado por su pareja justo antes de esta maravillosa noche, y a Allie (Monica Barbaro), una romántica que todavía tiene la esperanza de encontrar algo más profundo que alguien dispuesto a desaparecer a la mañana siguiente.

Obviamente se conocen. Obviamente hay química. Y, también obviamente, todo sale mal. Lo entretenido es que la película no intenta esconder que estamos frente a una comedia romántica. Hay flechazo, malas primeras impresiones, encuentros inesperados y suficientes casualidades como para confirmar que el destino está trabajando horas extras para juntar a estos dos. La diferencia es que todo ocurre mientras la ciudad completa parece haber perdido la cabeza.

Y sí, es muy chistosa. Especialmente si pertenecen a ese grupo de personas que lamentablemente entiende demasiado bien lo que significa ser chronically online. Hay referencias, situaciones y un tipo de humor que claramente apunta a una generación acostumbrada a las aplicaciones de citas, las relaciones ambiguas y a convertir cualquier pequeña interacción romántica en una crisis existencial que luego debe ser analizada en el chat grupal.

Barbaro y Turner tienen buena química y funcionan bastante bien como esa pareja que sabes que terminará junta incluso cuando la película hace todo lo posible por separarlos. Aunque, por momentos, Callum se siente un poco más retraído frente a Monica. Pero tampoco lo podemos culpar demasiado, si Dua Lipa es parte del estándar, cualquiera estaría bajo presión.

Otro punto a favor es la música. Hay buenas canciones, funcionan perfecto con la energía de la película y, sorprendentemente, hasta los jingles de los comerciales que aparecen dentro de este universo terminan quedándose en la cabeza. Probablemente van a querer buscar la playlist en Spotify apenas salgan del cine.

Pero detrás de toda esta locura hay algo bastante reconocible. Porque aunque la idea de tener solo una noche al año para acostarte con alguien suena como una distopía bastante específica, la presión que existe detrás no es tan distinta a la realidad. La película exagera esa sensación de que estar soltero significa que siempre deberías estar buscando a alguien, aprovechando cada oportunidad y preguntándote constantemente si quizás estás perdiendo el tiempo con la persona equivocada. Aquí esa presión tiene literalmente una fecha de vencimiento. Puedes estar con quien quieras, pero también tienes que tomar una decisión. ¿Buscas a alguien que realmente te guste? ¿Te conformas? ¿Esperas? ¿Y qué pasa si termina la noche y no encontraste a nadie?

Ahora, tampoco vamos a fingir que la premisa no es un poquito problemática. Porque por momentos toda esta sociedad que prohíbe el sexo durante el año empieza a sentirse sospechosamente como propaganda de “hay que esperar hasta el matrimonio”. Solo que luego llega esta noche en que todos se meten con todos y la película misma parece darse cuenta de lo absurdo que es su propio sistema. No siempre profundiza demasiado en esa contradicción, pero probablemente tampoco necesita hacerlo. Sólo por una noche sabe que su prioridad es hacer reír y llevar a sus protagonistas de un desastre al siguiente hasta que eventualmente entiendan lo que nosotros entendimos hace como una hora: que claramente deberían estar juntos. Y funciona.

No sé si será una de esas comedias románticas que uno va a volver a ver diez veces, citar durante años y convertir en película de confort. Pero sí es divertida, tiene buenos protagonistas, una premisa lo suficientemente absurda para diferenciarse y logra decir algo bastante real sobre las citas modernas sin ponerse demasiado seria en el proceso.

Ideal para una tarde de cine con amigos, con pareja o incluso estando soltero. Después de todo, al menos nosotros tenemos más de una noche al año para solucionar nuestra vida amorosa. Ya disponible en la cartelera nacional.

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