Las opiniones expuestas en esta reseña son de exclusiva responsabilidad de quien las emite, y no  representan necesariamente el pensamiento o línea editorial de Canal Freak ni ninguno de sus programas asociados o integrantes.

Es curioso cómo el arte puede existir y adquirir nuevos significados por sí mismo, pero nunca puede escapar de sus contextos. Y es quizá este mismo el que transforma a la película en un caso fascinante.
Una cinta que al anunciarse su estreno en Chile fue tachada de polémica por varios medios y que ha dado que hablar bastante en redes sociales. Con detractores y defensores que, a pesar de estar en bandos contrarios de la conversación, comparten una pasión fervorosa al entregar sus argumentos. Comentarios como que los que promueven esta película son “fascistas”  o que cualquiera que ose hablar en contra de esta obra es nada menos que un “pedófilos” no son raros de leer en cualquier foro de RRSS respecto a este film.

Me he tomado la molestia de hacer este prólogo antes de la reseña porque independiente del hecho que esta película es promovida por sectores asociados al ala política de derecha conservadora y estar al tanto de todos los otros rumores, la apreciación que compartiré se limita solamente al film.
Todo esto lo menciono porque la razón por la que me enteré que esta película siquiera existía, era porque en los comentarios de cualquier reseña o noticia referente a Barbie, podías leer a gente diciendo que “Barbie era una película burda comparada con algo tan importante como Sound of Freedom” y averiguando un poco mas fue que me enteré de todo lo que mencioné arriba. Lo que justamente encendió mi curiosidad.  Comentarios como: “la película más importante del último tiempo” o “está siendo censurada por hablar una verdad incómoda” y reseñas que la tachaban de “Película de superhéroes para adultos con gusanos en el cerebro” me hicieron cuestionarme ¿qué tal era realmente esta película?

 

Para ser honesto, es una grata sorpresa. No es tan importante ni rompemoldes como afirman sus más fervientes defensores, pero está lejos de ser la bazofia que muchos detractores claman.

Sonido de Libertad es una “biopic”, que narra parte de la vida del agente Tim Ballard y cómo se emprende en una misión para desbaratar una red de pedofilia operando en Colombia y rescatar a los niños victimas de las atrocidades que todo esto implica. Por la naturaleza del tema principal del film, es una experiencia que a ratos puede ser muy cruda. Desde el mismo secuestro que parte la trama hay una tensión que la película le inyecta al espectador que ni siquiera se trata de saber si el protagonista sobrevivirá o si logrará rescatar a los niños.

Una desventaja inherente que tienen las películas “basadas en hechos reales” es que basta que uno solo googlee un poco para enterarse de cómo terminará la historia, por lo que la tensión principal viene solo del simple hecho de que empatizamos con estos niños y que entendemos las horripilantes implicancia de los hechos. y en esto, la película es excepcionalmente efectiva. 

Sonido de Libertad usa su plataforma no solo para crear una historia dramática basada en un hecho real, sino que quiere generar un cambio de conciencia en el espectador. Al comienzo de la proyección, antes de ver cualquier escena de la historia en si, aparece un texto informativo contándonos datos sobre las consecuencias reales de la trata de menores en Chile (sí, los datos fueron adaptados con información según el país de la proyección), datos que si bien no he comprobado si son verídicos al 100%, demuestran que Sound of Freedom quiere aterrizar esta historia para dar un mensaje. “Las redes de pedofilia alrededor del mundo son un mal que pone en riesgo una de las cosas más sagradas que tenemos como humanidad, nuestros niños.” Mensaje que la película se toma con una seriedad que a ratos te hace sentir que estás viendo una película de terror. 

Ningún plano en Sonidos de Libertad es gráfico, pero la cinematografía es bastante efectiva en dar las pistas suficientes para que podamos poner las piezas del horripilante cuadro que la película nos trata de mostrar. Todo esto acentuado por una tremenda actuación por parte del encargado de llevar a Tim Ballard a la pantalla, Jim Caviezel (La Pasión de Cristo).
Quien logra darle una melancolía al personaje de Tim, marcado por unos ojos cansados que han visto horrores indescriptibles de la humanidad y un quieto dolor interno que es la motivación principal de este protagonista.

De todas maneras, el departamento de casting sabía lo que hacía al poner a una encarnación de Jesús en la pantalla grande en el rol protagónico. Esta es una película que, en el fondo de su médula, es cristiana. Y no me malinterpreten, esto no es una crítica. (pero sí explica un poco la razón de porqué es tan popular en sectores más conservadores).
El film está constantemente citando la figura de Dios como fuente de energía, inspiración o sabiduría en momentos de flaqueza, pero se siente como algo natural debido a la naturaleza de los personajes en pantalla y por el hecho de ser una historia basada en una persona real que profesa dicha religión. hago énfasis en este punto netamente porque estoy al tanto de que muchas de estas películas son la calidad promedio de un capítulo de “La Rosa de Guadalupe” (sí saben a lo que me refiero), pero les prometo que en Sonido de Libertad, este no es el caso.

Pero Caviezel no está solo en esta película, ya que Cristal Aparicio en el papel de Rocío resulta ser bastante efectiva en mostrar la desesperanza y dolor de la situación que debe vivir. Otro de los puntos fuertes es la cinematografía. Esta película costó 14.5 millones de dólares en hacerse y se ve mucho mejor que varias películas con el triple de presupuesto. 

Ahora bien, esta no es una película perfecta. Tiene problemas de ritmo y se siente que el último tercio de la película fue integrado casi a última hora, ya que mucha de la tensión y ritmo que la cinta llevaba hasta ese momento, se rompe. No es una mala sección, pero la tensión baja tremendamente, porque ya sabes cómo terminará esta historia. Y si bien la actuación protagónica acarrea la mayoría de la película, hay piezas de diálogo y actuación que son dignas de un Razzie. La única broma de la película resulta ser una broma que parece sacada de un 5to básico de un colegio de hombres y, en general, hay un cierto subtexto en donde la cinta se toma mucho más en serio de lo que debería. Porque en el fondo, esta sigue siendo una historia dramática basada en hechos reales. y por más que quiera serlo, no es un documental.

Y creo que el pecado de esta película es el pequeño complejo de mesías que tiene, a pesar que tiene muy buenas intenciones al tratar de generar conciencia sobre este horror qué son las redes pederastas, propone que el primer paso para frenar este mal es justamente ver esta película y conocer la historia de Tim Ballard. ( y esta no es una conclusión a la que llegué. Literal es el mensaje con el que termina la peli, con un mensaje de su actor principal llamando a los espectadores a que inviten a más gente a ver esta cinta). 
Y no solo eso, si no que deja que la gravedad del tema que toca, cargue con todas las falencias de lo que es un buen drama, pero nada tan excepcional como lo sería con un mejor guión, ni tan relevante como un documental.
De todas maneras, es totalmente recomendable verla. No solo porque es mucho más de lo que dicen sus detractores, si no que porque es una película honesta, que quiere dejarte con algo mas que solo con la experiencia en la sala de cine. Y a pesar que tropieza con sus propios pasos en más de una ocasión, no le quita mérito al mensaje que intenta dar.

Sonido de Libertad se estrena el 31 de agosto en cines nacionales.

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