«Por medio de buenos actores, representa una dinámica que es cierta para muchas personas y te enseña que nunca es tarde para aprender, para cambiar.»
Sinopsis:
La vida de Andy Goodrich (Michael Keaton) da un giro inesperado cuando su esposa y madre de sus gemelos de nueve años ingresa a un programa de rehabilitación de 90 días, dejándolo solo a cargo de sus pequeños. Sumergido en el mundo de la paternidad moderna, Goodrich se apoya en su hija de su primer matrimonio, Grace (Mila Kunis), mientras finalmente se convierte en el padre que Grace nunca tuvo.
Reseña:
Goodrich o el “Padre del año” es la representación de una familia disfuncional. Andy, quien se acerca más a la edad de ser abuelo, tiene que enfrentarse a la tarea de ser padre, aun cuando ya tiene una hija de 37 años.
En una especie de comedia dramática, vemos cómo Andy, quien siempre había dedicado su vida al trabajo, los viajes y cenas, aprende lo que es la paternidad y el cuidado de otra persona. La película lo muestra desde lo gracioso, desde la ironía que tu hija de nueve años sepa cuidarse mejor de lo que puedes teniendo 60 años. No está rodeada de tensión ni de momentos angustiantes, sino desde la ligereza que puede tener la vida, aun cuando vivas momentos de crisis.
Lo bueno de la historia es que permite vivirla desde distintos puntos de vida, pudiendo identificarte con alguno de ellos. La dualidad de ser padre de una hija de 37 años y de otra de nueve años permite ver un contraste, ya que todo lo que Andy logra con Billie es todo lo que perdió con Grace. De esta manera, la película no es lineal. No es que haya un inicio, un desarrollo de problema y un desenlace (sí hay un final, un buen final); sino que todo lo que Andy avanza en la relación con una de sus hijas, retrocede con la otra en la siguiente escena.
Si bien Andy mejora, siempre habrá algo que ya hizo mal. Billie, Mose (los gemelos) y Grace se encargan de mantener a Andy anclado a la vida y a las responsabilidades. Durante el año en que su esposa se encuentra en rehabilitación, sus hijos le exigen y al mismo tiempo lo ayudan, guiándolo en su camino. Así, Andy reorganiza sus prioridades y aprende a soltar, para lograr avanzar. La escena final de la película es (sin dar spoilers) sólo el comienzo de una nueva etapa para Andy, no porque se convierta en abuelo, sino porque vuelve a enfocar su vida.

La verdad es que la película cumple con el fin que buscaba. Es chistosa, conmovedora y real. Por medio de buenos actores, representa una dinámica que es cierta para muchas personas y te enseña que nunca es tarde para aprender, para cambiar. No hay excusas de edad o pérdida de oportunidades. Los errores se cometen y hay que hacerse cargo de ellos.

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