«Es una película perfecta para ver un domingo por la tarde en pijama, cuando quieres llorar un poco y sonreír por la vida amorosa de otras personas.»
Después de un largo día de quehaceres, sólo quería llegar a mi casa y acurrucarme con una taza de chocolate a ver una película. Apenas abro Netflix, veo la película que salía en todo mi Tiktok y no dudé en ponerle play.
Anna de la Vega, interpretada por Sofía Carson, tenía toda su vida planeada desde los diez años: universidad, un año en Oxford para estudiar poseía victoriana y volver a Estados Unidos a trabajar en una empresa de análisis financiero. Nada podía cambiar su mentalidad de que la vida se vive a través de listas y casillas por completar… hasta que conoce a Jamie, su profesor de poesía interpretado por Corey Mylchreest (más conocido como King George de la serie La Reina Charlotte.)
Jamie es todo lo contrario a Anna, no había tiempo para planear cada segundo de la vida, sino que cada momento debía vivirse al máximo y experimentarlo como si no hubiera otro. No hay que arrepentirse de las cosas que uno hace, sino sólo de las que no haces.
A pesar de que Anna odie en un comienzo a Jamie, él no puede mantenerse alejado de ella. Así que mayor fue mi sorpresa cuando Jamie, después de que lograra salir una noche con Anna, la rechazó cuando intentó besarlo. Había algo que alejaba a Jamie y no sólo era que fuera su profesor, sino que ocultaba algo más.
Pero como toda buena película romántica, por más que Anna y Jamie quisieran mantenerse alejados, había algo que los unía siempre. Así fue como decidieron tener sólo una aventura, nada serio, sólo diversión; y por meses vivieron la mejor romcom que te hace sonreír mirando la pantalla. Por la primera hora de la película es todo risitas y piensas que la trama girará en torno a que hay alguien más en la relación hasta que los secretos de Jamie salen a la luz y Anna tiene que descubrir cómo navegar entre ellos. Si seguir con su vida como tenía planeado o aprender a vivir los nuevos momentos que Jamie traía a su vida. Para no dar spoilers, sólo diré que más de un par de gotas cayeron en el teclado.
Ahora bien, cuando la vi no tenía ni idea que era una adaptación de libro de Julia Whelan. Como una película en sí misma, debo admitir que me encantó. Era justo lo que necesitaba ver en esos momentos en que no quiero pensar en nada de la vida real.
No creo que Sofía Carson estuviera a la altura de un personaje como Anna o que supiera interpretar la profundidad de las emociones tan complejas que se trataban en la película (y libro), pero al menos pude enganchar con todas las risas y los momentos románticos que tenía con Jamie. En general la película no entraba en profundidad con las escenas más conflictivas, sino que permitía que uno pudiera ahondar cuanto quisiera en las distintas temática sin necesidad de sentir estar viendo una tragedia.

Además, la química entre los personas principales dejaba un poco por desear. De hecho, habían un par de escenas en que se notaba que sólo estaban fingiendo, cuando en realidad quieres creer que la historia es real. Lo mismo sucede entre las relaciones que tienen Anna y Jamie con algunos de sus familiares, que son conexiones muy importantes para el desarrollo de la historia. Esto último lo atribuyo a que se trata de una adaptación de un libro, en que suele faltar tiempo para elaborar cada subtrama y algunas historias se perciben como si se hubiesen saltado etapas.
Ahora sólo queda leer el libro para sentir todo lo que Julia Whelan quería que sintiera y poder encantarme aun más con Jamie Devenport.
En todo caso, es una película perfecta para ver un domingo por la tarde en pijama, cuando quieres llorar un poco y sonreír por la vida amorosa de otras personas.

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