Si hay algo que siempre ha caracterizado a Shazam en los cómics es su encanto e inherente capacidad de dar esperanza y entregar optimismo a través de su comportamiento de niño en un cuerpo de adulto. Y es esa misma cualidad la que lo hace destacar de todas las recientes películas de DC cómics.

Shazam nos plantea la fantasía que muchos tuvimos cuando niños: “¿qué pasaría si obtuviese súper poderes?”. Y eso lo que ocurre con Billy Batson, un niño de 15 años que es elegido como el Heredero de los poderes del hechicero Shazam.


Es con el planteamiento original, que la película aprovecha a cada segundo la edad de Billy y el mundo en el cual se desenvuelve para recordarnos una y otra vez, lo que habríamos hecho en su caso.
Acá, Billy es un huérfano de buen corazón, pero, frustrado por el hecho de no tener mamá, es que se muestra ante todos con una actitud petulante. Sin embargo, es la tristeza en él la que nos hace entrar en su personaje y llegar a entenderlo desde el minuto uno en que él está en pantalla. Ya que, a pesar de encontrar una familia adoptiva que realmente lo adora, él aún no sabe aceptar que la familia es mucho más que los lazos de sangre entre sus integrantes.
Porque Shazam, cuando le eliminas todos los elementos fantásticos y de cómic, es, finalmente, una película sobre la familia, sobre los lazos que la unen. Es una película que puede enternecer a cualquiera, incluso aquellos que jamás han visto películas de superhéroes.
Shazam logra ser tan encantadora como las películas clásicas de Superman de Reeves. Uno puede notar que quienes realizaron esta película pusieron todo el corazón, ya que más allá de su mayor fortaleza, que es la comedia, la película logra hacer “nanai” en el corazón con sus personajes.

Y hablando de comedia, Shazam ha de ser una de las mejores comedias del último tiempo. Logrando subvertir el género de superhéroes tal y como lo hizo Deadpool en su momento, pero enfocándose en un público más familiar. Acá vemos cómo se ríen de los clichés de los cómics y del exceso de seriedad que invadió al DCEU. Y sin embargo esto no es una Sátira, tomaron elementos sumamente normales en los comics y los bajaron a la realidad, mostrándote lo ridículos que serían.
Otro de los elementos cómicos fuertes, es Levi en el manto de Shazam. Sencillamente él es un niño de 15 años en un cuerpo de adulto en la película y eso lo demuestra desde su forma de hablar hasta su lenguaje corporal, comportándose tan errático y travieso como un niño real en esa situación.
Levi lo pasa increíblemente bien en la película, su performance es encantadora y el motor de esta película. Lo cual hace que cueste imaginar a otro que pueda portar el manto de Shazam de la misma forma que lo hizo él.

Del mismo modo Jack Dylan Grazer, que interpreta al compañero de habitación de Billy, saca tantas carcajadas como Zachary en su papel de un chico cojo, sarcástico, ñoño y, por supuesto, fanático de los superhéroes que habitan su mundo. Él se transforma en el mentor de Shazam, enseñándole a descubrir sus poderes y cómo usarlos.
Justamente son esas secuencias, donde la película brilla más. Son sencillas, la comedia fluye de manera natural entre ambos, alcanzando su peak cada vez que Shazam falla intentando aprender a volar.
Es este personaje, quien además, se transformará en el ancla a tierra para el protagonista, transformándose en quizás el puente moral de la historia y quien además de enseñarle a usar sus poderes, le mostrará que “Un gran poder, conlleva a…” ustedes ya saben el resto.

La acción de esta película no se queda atrás y mucho menos el antagonista. Aquí Shazam se enfrentará al Doctor Sivana, interpretado por Mark Strong, quien sorprendentemente cuenta con una motivación que cualquiera podría sentirse identificado, lo que cual complementa perfectamente la moral y la temática base que la película postula.
Si bien, hay veces que las peleas se vuelven un poco lateras, y es acá cuando tengo que hacer mi queja, es que, además se ven falsas. Uno entiende que está viendo una película de ficción, pero creo que WB tiene el suficiente capital para contratar a un mejor equipo en efectos digitales, porque este ha sido el punto débil no sólo en esta entrega, si no en todas las películas anteriores y es hora que le pongan un poco de cariño a esa área.

Pero, ¿saben?, al final de la función todos esos detalles pasan desapercibidos. Pues cuando abandonas la sala, te quedas con la sensación de una gran película, cálida y chistosa, que regala un montón de momentos que comentarás camino a casa y que además está tan llena de homenajes y sorpresas, que harán chillar a los más fanáticos de DC cómics.

Así que no te pierdas el estreno de Shazam este 4 de abril, en todos los Cines Chilenos.

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