Difícil es olvidar a esa figura terrorífica, ambigua y letal que quizás marcó tu infancia o tus pesadillas cuando eras pequeño. Desde hace ya un par de años estamos volviendo a recrear esa sensación con películas que apuntan a nuestros inicios como cinéfilos o sencillos espectadores de la representación de una realidad como lo son las películas clásicas, en este caso de la ciencia ficción.
El turno es ahora de quien probablemente sea uno de los alienígenas más importantes en la historia del cine: El Depredador.


La selva está siendo acechada por traficantes y asesinos en serie, Quinn Mckenna (Boyd Holbroock, serie Netflix Narcos) un militar altamente equipado y entrenado quien se ve enfrentado no solo a los peligros humanos, sino que también se encuentra de lleno con una nave alienígena e indumentaria guerrillera, la cual se lleva como evidencia del desastre selvático y extraterrestre que acaba de presenciar. Desde este primer encuentro, la vida del ahora, ex militar y quienes lo rodean se ve bruscamente modificada.
Con la dirección de Shane Black, director, productor, guionista y actor estadounidense reconocido en el patrón de ciencia ficción, guerreros y seres inhumanos, además de sus roles en direcciones y producciones de Arma Mortal (1987), RoboCop 3 (1993), Iron Man 3 (2013) y como actor en Depredador (1987).
Shane en esta ocasión contó con el apoyo de 20th Century Fox y Fred Dekker (Night of the creep 1986) fusionándose entonces, un equipo explosivo y sumamente reconocido en este tipo de films. Una apuesta completa, con estudio en el área y listo para llevar a la audiencia una película llena de luces a la que comenzó esta (personalmente) una obsesión; Depredador.

Rory Mckenna (Jacob Tremblay, The Room 2015) un niño autista y con un intelecto envidiable, quien recibe un paquete por correo de parte de su padre. En él, está el que será por lejos, el mejor disfraz de Halloween, pero este “regalo” traerá indeseables consecuencias a muchas personas.
Quinn debe enfrentar a enemigos nohumanos y humanos, para esto cuenta con el apoyo de un grupo ex militares derivados por diversos efectos post traumáticos de guerras y misiones que, de alguna forma, dejaron estragos en sus vidas. Trevante Rhodes (Moonlight 2017), Alfie Ellen (Game of Thrones), Thomas Jane (Deep Blue See 1999), Keegan-Michael Key (Tomorrowland 2015) y Augusto Aguilera componen un grupo lleno de chispas, de alegrías y penas que trajo consigo largos años de servicio. Es este grupo el que encarna lo humorístico de la película, convirtiéndose en quienes ponen un poco en la balanza a toda la acción que presenciamos.
A este grupo de autodenominados locos, se les une la científica Casey Bracket (Olivia Munn, X-Men Apocalypse 2016) contratada para investigar al depredador, pero que por motivos evidentes que envuelven a la trama, debe despojarse de su delantal blanco y armarse hasta los dientes.

Es este grupo acertado en todo ámbito de actores que posee un sustento en cuanto a su guion capaz de reírse de sí mismos, de la historia de la película e incluso de personajes televisivos, hace de esta película un todo complementándose de tal manera que hasta los detalles y luces evidentes a la Depredador del 87 desde la música hasta los efectos a lo sanguinario casi gore de cada muerto es realmente, una obra de arte.
La trama sorprende e incluso se juega sus cartas con nuevos personajes contextualizados en los avances propios de la tecnología tanto en la tierra como la alienígena, siendo entonces totalmente cuerdo con el desarrollo de la historia sin interrupciones burdas, solo acción, chistes y más sangre.

Resulta desafiante proponer, filmar, actuar y decidirse por crear finalmente una película que retome clásicos, más aun los que prácticamente son la representación cinematográfica de ciertos tópicos, pero darse el lujo de ver una película que es una oda a la ciencia ficción ochentera, pero con obvios lazos a la ya más moderna, logra adaptarse a un alienígena fuera de lo común como siempre lo ha sido Depredador en el cine mundial. Como él no existe otra película similar, solo Alien ha logrado ser el único digno contrincante en la palestra cinematográfica capaz de enfrentarse a ellos. Acá queda claro que es el mismo Depredador quien puede, sin nada en su contra, enfrentarse a su misma especie.
Cuando era muy pequeña, vi Depredador la de 1987 y realmente quedé fascinada. No podía creer los efectos, la trama, cuanta sangre saltaba. El camuflaje marcó mi concepto de un enemigo llegando incluso considerar esta película de culto como una de terror.
Ver cada película en que aparecía este ser, es parte importante de mis gustos, por ejemplo, en tramas que rodean la ciencia ficción, siendo incluso muy desafiante el pensar primero en ver esta película, teniendo ese miedo de que no fuese del todo “buena”. Me llevé una grata y tremenda sorpresa ver que todo sigue intacto, que presencié una pieza de honor a un film que tal vez marcó a muchos y que ahora, lo hará con nuevas generaciones.
Vas a sorprenderte, revivir sensaciones, reír a carcajadas, emocionarte, asustarte y por, sobre todo, vas a disfrutar de un excelente panorama viendo una película completísima en su guion, elenco, sonido, efectos y representación de uno de los seres monstruosos más importantes de la ciencia ficción; El Depredador.
La película se estrena en los cines de nuestro país este jueves 13 de septiembre y ya tiene sus primeras críticas a nivel mundial, las que hablan de una película dinámica y completa.
¿Crees ser el representante más fuerte de la tierra?

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