¿Hay algo más tierno y representativo del amor y la buena voluntad que un osito blando y con cara inocente?

En 1986 el mundo de los álbumes se llenaría de amor, texturas suaves y esponjosas, y nombres repetitivos pero muy característicos. Me refiero a los Cariñositos.

Precedidos del apabullante éxito de la primera serie de televisión, que logró vender toneladas de peluches, el álbum de figuritas también volvió locos a los infantes en este país, especialmente a las niñas; por primera vez, existía la oportunidad de tener en las manos parte de las mismas historias que pasaban por Canal trece, la estación en esos años completamente católica, que la exhibía los fines de semana.

Para los que no estén del todo familiarizados o no hayan vivido aquella época, en los años ochenta y noventa los bloques infantiles de canal Trece y TVN eran emblemas imperdibles para los más pequeños de la casa; comenzaban temprano en la mañana el fin de semana y funcionaban mejor que cualquier despertador o grito de padres, ya que los niños saltaban de la cama para sintonizar la pantalla y continuar viendo las aventuras de sus héroes más queridos. Se trataba del merecido recreo de los infantes y un momento en que se apoderaban del espacio televisivo, siendo protagonistas absolutos; de ahí que con el paso del tiempo los álbumes asociados y estos productos fueran tan ansiados y solicitados por los niños y niñas a lo largo del país.

Tiernosito, Alegrosita, Amorosita, Amigosita, Cumpleañosito, Deseosita, Divertiosito, Gruñosito, Sueñosito y Suertosito fueron los encargados de cumplir todos los sueños y ayudar a otros a hacerlos realidad, en un formato repleto de detalles tanto en sus láminas como en los fondos; cada una de sus páginas era un espectáculo de luces y llamativos colores, en donde los personajes mostraban todo su talento y carisma, enseñando diversas lecciones y compartiendo su amistad; por supuesto, cada uno de ellos tenía un color que le identificaba, junto a un símbolo en la panza y un poder, lo que los eleva a la categoría de superhéroes. Es curioso mencionar que en plenos años ochenta, mucho antes de la popularidad del concepto de la igualdad entre géneros, esta serie mostraba un producto que puede encajarse dentro de la categoría de femenino, pero con personajes que usaban poderes sobrenaturales.

Cabe destacar que, del elenco original, compuesto por diez personajes, cuatro eran femeninos, todo un hito y un concepto muy adelantado a su tiempo; además, los tiernos osos que todos conocieron en estos álbumes tenían poderes relacionados con el amor y la amistad, por lo que ayudaban a generar un vínculo especial con los niños de esos tiempos. A través de las aventuras de los personajes era posible aprender mucho sobre el respeto y la sana convivencia, lo que convierte a cada una de estas láminas en parte de un hito social que ha sido quizás soslayado por la sociedad: se trataba de un producto infantil que promovía valores que son extemporales.

Para quienes vivieron esa época, probablemente hayan sospechado acerca del origen de la estética del álbum, y es porque está emparentado con los creados para Frutillita, quien también tendrá un especial muy pronto; de ahí que hay ciertas similitudes entre ambos conceptos.

Con cuatro temporadas y nueve películas como respaldo, los Cariñositos han permanecido presentes a lo largo del tiempo, renovándose e incorporando muchos nuevos personajes; en 2006 se editó una nueva versión del equipo con una estética modernizada, pero conservando el candor y la diversión que conquistó a millones de niños tiempo atrás, e incluso hasta hoy.

Los dejo con una galería para revivir esos momentos, porque recordar es volver a vivir.

 

 

 

 

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