A mis Jo, Beth y Amy de su Meg.

 

Era principios de 2019 y me enteraba de que se venía una nueva adaptación del clásico libro, Mujercitas. 

Y entonces me preguntaba ¿es necesaria otra adaptación? ¿Es necesario revisitar la historia? Porque solo para darles una pincelada de lo fundamental que es esta historia es que sí, posee un libro (originalmente editado en dos partes), además de dos películas de cine mudo, incontables adaptaciones para televisión, dos series de animé, y por supuesto, un musical y otras tres adaptaciones a la pantalla grande además de la nueva versión de Greta Gerwig. 

Aunque, después de pensarlo un par de segundos, me sonreí, y dije: si, es necesario. 

¿Qué podría mostrarnos? ¿Que lecciones que se escribieron en 1868 podrían retumbar casi 200 años después ahora que el feminismo del siglo XXI es más relevante?

Los invito a viajar mis queridos freakys, hacia 1868, cuando Louisa May Alcott escribía, no necesariamente pensando en el dinero que podría conseguir, sino más bien quitarse algo que tenía enterrado en sus entrañas: escribir un poco la historia de sí misma con sus hermanas, para justamente, sobrevivir en la sociedad en la que le tocó vivir. Ella no tenía idea, en ese momento que sería un fenómeno que terminaría superando la barrera del espacio y el tiempo, sobre todo al ser un libro que hablaba de uno de los temas que la sociedad no consideraba: las mujeres.

En aquellos tiempos, las mujeres al cumplir cierta edad, comenzaban a ser privadas de su libertad porque, lo único posible que podían aportar a su casa era siendo esposas, ojalá con un buen partido, sino era ser solterona pero con suficiente dinero, o trabajando pero esos eran raros los casos ya que, justamente no era común emplear a una mujer. Paralelamente a esto, estaban en una época de guerra civil y por lo tanto, no eran muchos los hombres disponibles.

Y es en eso, que la historia de las hermanas March se vuelve tan relevante, porque era un espejo de lo que estaba pasando en ese momento, al tener un padre lejos en el frente y ellas haciendo todo lo posible por ayudar a la comunidad desde dar su desayuno navideño hasta ir a cuidar a una familia en desgracia.

Mucha gente a primera vista del libro podría pensar que es  un texto simple, que los personajes son increíblemente sumisas y calladas, prejuicios que de verdad he escuchado, y pues haremos una pequeña aclaración:

El texto, reflexiona sobre conceptos como la amistad, la independencia, la identidad o el amor. Además, que fue capaz de romper y enfrentarse a la vez con las guías de conducta que las señoritas se suponen que debían tener. Si nos fijamos en el carácter de las protagonistas, sobre todo a través del personaje de Jo, quién no deseaba ser una señorita y casarse y a diferencia de sus hermanas ella deseaba trabajar a través de la literatura. ¿Se imaginan leyendo un libro así en 1870? Porque, pues el editor de Alcott no lo pensaba así. Es más, le editó el libro casi por un tema de caridad. Por lo tanto Mujercitas, en su momento (y hasta hoy) fueron auténticas revoluciones en lo que tiene que ver con los personajes femeninos en aquella época. Incluso tanto Meg, Beth y Amy viven el ser mujeres a su propio modo, todas ellas entendiendo la permanente tensión entre ser libres y ser mujeres.

Quizá el punto de vista más explícito es sin duda Jo March, y esto es porque a menudo se le ve renegar de su propio género, en orden para evadir el peso de ser mujer y por eso en la versión de 1933 con Katherine Hepburn (y los libros) vemos a Josephine silbando, tirando nieve a las ventanas (sin pensar en los daños materiales) saltando, deslizándose por las barandas y constantemente quejándose de que es mejor que fueran todas hombres así no tendrían que casarse y por ende separarse.

 

«¿Por qué no nos podemos quedar así? ¿Para qué  tenemos que enamorarnos y arruinar la paz,la diversión y la felicidad que tenemos ahora?»

La actuación de todas las actrices que han encarnado a Jo, siempre es devastadora porque es ahí cuando ella, ve que, definitivamente no puede hacer nada en contra del destino de cortar sus alas. Y no oculta su tristeza y su rabia contra eso.

Hacia 1949, llegó la nueva versión a color, con la icónica peluca para Elizabeth Taylor interpretando a Amy, y que nos muestran a una Jo (interpretada por June Allyson) mucho más abrasiva y por ende a momentos menos sensible. Se produce aquí el cambio de edades porque, claramente Amy se veía mucho mayor que Beth en ese momento.

También se producen otras actualizaciones como el hecho de que el Profesor Bhaer es más joven y más «un posible partido» para Jo, porque, al ser editado en dos partes, muchos lectores pensaron que el destino de Jo sería con Laurie pero, Alcott no quería ver a Jo casada, y para esto literalmente crea a este profesor de la nada. En otras palabras solo fue para ceder a la presión de sus editores.

Aún rompe mi corazón esa escena.

 

Digamos que eso fue muy controversial y más de un fan hasta el día de hoy no le gusta la relación de Jo con Bhaer.

Esta versión resulta interesante al ser filmada en una época post segunda guerra mundial, por lo tanto se habla mucho más acerca de las familias devastadas por su causa, incluso se vio en su momento como algo esperanzador.

Pasarían 45 años para ver una nueva versión, en que, increíblemente para ser hecha durante los años 90 y ya estaba alzándose el girl power, consideraban complicado e incluso peligroso hacer una película de Mujercitas. De hecho el estudio Columbia solo estaba dispuesto a hacerlo con la condición de que una gran estrella como por ejemplo no sé, Winona Ryder participara.

Poco sabían aquellos productores que Winona Ryder era una gran fan del libro y uno de sus sueños era darle vida a Jo March.

Esta es la versión más definitiva (hasta ahora) del clásico, además, que nuevamente se encontraba frente a un contexto social importante: la ola feminista de los 90, en que cada vez fueron más mujeres las que adquirían trabajo, entonces los cineastas tenían una misión complicada ante sus manos: ¿como lo resolvieron?

El eje principal de la película establece que el fin final de Jo es entrar a trabajar a través de sus libros, desarrollarse como escritora, y es esto lo que pone en jaque su relación con Laurie, valorando su libertad por sobre el amor, pese a que eventualmente lo encuentra con Bhaer, un partido intelectualmente más a su altura. Además de que Marmee es un personaje que mucho dice discursos acerca de que lo que se cree como la debilidad de la mujer se debe a la sociedad patriarcal.

 

Y eso lo dicen en 1994. Marmee es la que define la feminidad de sus pequeñas fuera de un contexto patriarcal.

Entonces, ¿qué es lo que podrían decir ahora?

En una era en que estamos teniendo constantes reboots, y se habla de feminismo abiertamente pero a la vez como algo marketeable, ¿me creerían que incluso ahora encontraban un riesgo hacer esta película?

Pero, lo logran hacer, de nuevo.

En esta ocasión, además de mostrar la historia también se enfocan mucho más en ellas como personas reales que te puedes encontrar a diario y que son personas que toman las decisiones basadas también en el contexto social en el cual se desarrollan lo cual… en cierto sentido, ¿ha cambiado lo suficiente para nosotras?

Sin haber visto aún esta nueva versión, puedo decir que por todo el material, fotos, videos o entrevistas al elenco y a la misma directora, se nota, que esto es más que una nueva mirada al libro: es simplemente una carta de amor a Alcott. Porque, es este libro lo que inspiró a Gerwig a perseguir sus sueños, la que impulsó a grandes feministas como Simone de Beauvoir, entre tantas otras que han venido después de Louise May Alcott quien les recuerdo, fue criada en una familia con pensamientos muy adelantados e intelectuales, luchó por el fin de la esclavitud y la discriminación y por el voto femenino, una adelantada a su época y que gracias a saber manejar bien su precio con sus editores logró mantener A TODA SU FAMILIA, y esto lo consiguió porque los editores no tenían fe en que tuviera tanto éxito.

Pero lo tuvo.

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From Greta ❤️: “I am brimming with happiness—thank you, thank you, thank you, thank you, thank you, thank you (that’s six!) to the Academy. This film of Little Women has been over thirty years in the making, from the very first time Louisa May Alcott and Jo March reached across time and space and made me believe I could be a writer and creator. Every single person who worked on this film poured their heart and soul into it, and we are all so grateful to the Academy for recognizing the collective effort. I am so personally proud of each person who worked on the film, and I am bursting with joy for all of them. I have to say a few names loudly, because I am just so deeply thrilled for them—my filming partner/wizard/genius Saoirse Ronan, you are my inspiration and my honesty and my co-captain, always, my baby girl superstar Florence Pugh, the Marmee of our dreams Laura Dern (woot! Marriage Story!!), our gorgeously talented and ridiculously intelligent Emma Watson, the bright shining soul and life force Eliza Scanlen, our Queen Meryl, and the fifth March sister and all around prince Timothee Chalamet. The men who, as Louisa says, make “chivalry worth having,” Chris Cooper, Tracy Letts, James Norton, Bob Odenkirk, and Louis Garrel The costumes of Jacqueline Durran, the sets of Jess Gonchor, and the music of Alexandre Desplat—they gave me such incredible gifts and each frame of the movie is filled with their skill and work and care. Amy Pascal, I have no words big enough but you know what is in my heart. Everyone at Sony and Columbia Pictures, especially to Tom Rothman, my favorite sparring partner and tireless champion. Writing and directing this film was an honor and sharing it with audiences has been the most sincerely heart-warming journey. I hope our Little Women does for another generation of girls and women what it did for me: lights a fire to write your book, make your movie, sing your verse. From all of us Little Women and Men, thank you to the Academy.”

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Un trato que puede o no ser conveniente si consideramos la época actual, en que las mujeres aún tenemos una larga lucha que dar para hacernos respetar como autoras de nuestro propio material (como el caso de Taylor Swift) o lograr un sueldo digno por nuestro esfuerzo. Y eso es lo que Alcott en alguna ocasión quiso reflejar.

Contestando nuevamente la pregunta inicial, ¿por qué es necesario que conozcamos a mujercitas? Es porque siempre se puede reconocer una nueva visión o un nuevo detalle que no vimos anteriormente, y para una historia, con casi 200 años en que comienza con cuatro niñas diciendo que a pesar de la pobreza y la incertidumbre de sus vidas, se tenían a ellas mismas, es ese encanto y esa lucha por su libertad y su feminidad lo que la hace inmortal.

Y por eso siempre se debe revisitar  o conocer mujercitas.

 

 

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