Dedicado a la rosa más valiente que he conocido. 

 

El día 18 de octubre algo cambió en la historia de Chile. Se ha dicho mucho la consigna de que Chile despertó, después de más de 30 años que simplemente dijo  ya no más, y que iban a pelear por algo más grande que ellos mismos.

Son numerosas las marchas que han sucedido hasta el día de hoy, presentando diferentes demandas, teniendo la esperanza de lograr que el pueblo de Chile sea escuchado.

Han sido días complejos queridos freakys, tiempos de reflexión, y a la vez, un tiempo en que uno ha podido rebelarse y a la vez revelar quienes tiene uno al lado. Y también a los que se pueden encontrar, porque, lo cierto es, que una de las cosas que más me ha llamado la atención en estos tiempos de crisis es la gran solidaridad de las personas en las marchas ante los ataques por parte de carabineros, o como ya es común animarnos entre todos para no bajar los brazos.

Muchos carteles han sido los protagonistas de estas marchas, y muchos son, de animé. He visto de Naruto, Sailor Moon, Saint Seiya, Attack on Titan, Hunter x Hunter, Slam Dunk pero, extrañamente, hay un animé en particular que no he visto y creo que deberíamos ver más, porque sin duda en lo que es animés revolucionarios, pues, uno queda sorprendido como ella aún es un bastión en el animé por algo.

Hablo de La Rosa de Versalles, o como la conocemos, Lady Oscar.

Una pequeña introducción: 

La Rosa de Versalles nace de la mente de Riyoko Ikeda, en 1972 en la revista Margaret de la editorial Shueisha y años más adelante hacia 1979 tendría un animé que a través de 40 episodios (uno era de resumen) narra la vida de Oscar François de Jarjayes cuando se convierte (en el animé, muy a su pesar)  en capitana de la Guardia Imperial y protectora de la nueva princesa de Francia, María Antonieta, y así se sella su destino de ser testigo de las transformaciones sociales.

El destino de la rosa:

La familia Jarjayes está de fiesta: El patriarca, el prestigioso general Jarjayes espera en una lluviosa noche a que su esposa de a luz. con la ilusión de tener un digno heredero que luche y defienda a la familia real francesa como lo ha hecho cada Jarjayes antes que él…

Sin embargo nace una mujer.

Y entonces el general toma una decisión drástica y controversial: criaría a su hija como un hombre, con la libertad de un hombre para que siguiera sus pasos.

Al paso de los años, la joven Óscar, crece como un hombre (recordemos que en esa época pre-revolución francesa derechos y mujeres no iban juntos en una oración) renunciando a su propia feminidad no por una opción, sino más bien por una imposición para cumplir las expectativas de su padre. Aún así, vive muy bien, en una familia acomodada, llena de lujos, ha sido instruida en todas las formas de combate, y es altamente respetada por todos. Sin duda es la candidata perfecta para seguir este orgulloso linaje militar,  aunque a ella cuando se gana el derecho de proteger a la próxima princesa María Antonieta, a Óscar no le gusta la idea. A pesar de que es perfectamente capaz de hacerlo y lo demuestra constantemente, es cosa de mirar cada duelo que ella tiene con sus contrincantes, haciendo gala de no solo su habilidad sino también estrategia e inteligencia.

Posteriormente ella se amiga con la idea de ser la protectora de Maria Antonieta, y a al llegar a la corte francesa vemos que, va a haber más de un personaje entre enamorado y obsesionado con la idea de que se ve como hombre pero es mujer, hay mujeres que de hecho expresan su deseo de estar con ella, e incluso Rosalie, que es una joven a quien Óscar salva, se enamora de ella. Sin embargo Óscar no se da por aludida (o lo ignora) pero nunca llega a sentirse cómoda con la sociedad en la que ha nacido y con la gente que mora por la corte. Pero, ya hablaremos eso más adelante.

La rosa y el resto de las flores

A lo largo de la serie uno de los aspectos que más llamó mi atención es lo sorora que es Óscar. Primero conecta, obviamente con su reina, María Antonieta, la relación entre ambas es una amistad muy sincera, pese a que son de pensamientos sumamente opuestos. La reina considera en todo momento la opinión de Óscar y ella admira mucho la bondad de su joven reina y es capaz de empatizar con sus sentimientos cuando María Antonieta busca llenar el vacío que posee por la enorme soledad que siente en la corte, además de estar a su lado cuando ella ha recibido las peores afrentas. La amistad entre ellas es fundamental para el desarrollo de la serie y es algo que va más allá de la vida misma, porque aún cuando todo el mundo se va del lado de María Antonieta, Óscar sigue ahí a su lado. Su amistad posteriormente se extiende al pequeño Luis XVII, quien la considera su más fiel confidente.

Pero, su sororidad y lealtad no es solo con María Antonieta.

Por otro lado, está Rosalie, la joven que en un momento Óscar rescata, y que decide ayudar a mejorar en un principio por venganza, y pero adopta como parte de su familia. La educa, la ayuda y protege, y se asegura de que ella encuentre a su familia verdadera e incluso, su propio camino en la vida, y pese a estar en dos lados opuestos de la contienda, (Rosalie siendo una activista política, y Óscar como la general de la guardia real) siguen sintiendo un cariño enorme y mutuo.

Incluso esa sororidad se extiende a personajes como los que ella no se llevaba bien como la misma Madame Du Barry o la pobre inocente de Charlotte, porque Óscar es alguien que no soporta las injusticias de ningún tipo, y son justo esas las semillas que la llevarán a marcar la diferencia en algo mucho, pero mucho más grande.

 

La rosa que guía la revolución

Como dije anteriormente, Óscar nunca se siente del todo cómoda en la corte francesa. Al momento de la batalla entre las damas (Madame Du Barry y María Antonieta) es algo en lo que prefiere estar al margen, y se ofende cuando usan a su madre como moneda de cambio para forzarla a tomar un bando. Ella se vuelve consciente de que nació colmada de privilegios y poco a poco comienza a cuestionarlos. Se da paseos alrededor de las calles francesas en que puede notar el dolor y la frustración de que día a día se cometen injusticias, se enoja contra los nobles que saben que obran con plena libertad abusando de los otros y los desafía a duelo (y los derrota).

Incluso, mientras más sube en rango, y consciente de la tragedia que se acercaba al reino, decide no aceptar más sueldo del que debería y no acepta los regalos que le dan porque no le parece justo vivir  con más lujo, sabiendo que hay personas afuera a las que ella sirve que están sufriendo por simplemente poder vivir en paz y dignamente. Se involucra con su pueblo, busca respuestas y comienza a cuestionar más lo que ella concebía como normal, porque elle nació siendo libre, y quiere que eso mismo reine en Francia, todos siendo libres.

Pese a su conflicto inicial de apoyar las demandas populares contra su fidelidad hacia la corona francesa, dejar satisfecho a su padre y su ambigüedad entre ser hombre, o ser mujer, es Óscar quien toma la palabra y decide dar el paso final: es ella quien toma las riendas de su vida, y decide decirle a su padre que renuncia a la guardia real y no solo eso, se permite ser femenina y efectivamente amar que era algo que le molestaba porque estorbaría su carrera abrazando entonces no solo a la mujer, sino también a la guerrera, conquistando así, su propia libertad.

Es ella quien da el paso a la verdadera revolución y como la rosa que es, la mujer que va a los campos de batalla, como las mujeres en esta revolución que aún ocurre en Chile. Es la comprensión y sororidad de su parte que he visto replicarse en múltiples marchas en las que he asistido, hemos caminado, y marchado para conseguir algo mejor.

Y estamos dando los pasos adecuados para construir una sociedad libre, justa y fraterna,  la misma por la que Óscar nunca bajó los brazos y luchó hasta su último minuto hasta que finalmente, Francia se tomó la bastilla y el resto sería historia.

 

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