Cuando hablamos de un niño que perdió a sus padres, que ahora es multimillonario y que a su vez se convierte en un superhéroe, fácilmente podemos recordar a Batman, IronMan e incluso a Arrow, pero esta vez le agregaremos el condimento de las artes marciales y solo uno puede encajar en el molde, él es Iron Fist y cortesía de Netflix hemos podido revisar la serie, al menos la primera mitad, y te contaré cual fue mi impresión, sin spoiler, sin verdad absoluta.

Danny Rand es un chico, hijo de padres empresarios y adinerados, dueño de empresas Rand, papá, mamá y Danny sufren un accidente aéreo y son dados por muertos, en el Himalaya, lugar donde ocurre el accidente, el único sobreviviente es Danny, cosa que nadie sabe, luego de 15 años, Danny regresa a Nueva York para subir a la torre alta de sus padres y tomar su lugar en el ciclo de la vida, y si, estoy citando al Rey León. Lo que nadie nunca supo es que Danny fue rescatado por monjes y adoctrinado dentro de las artes marciales en la mítica K’un Lun para convertirlo en un arma letal y definitiva, Danny Rand es Iron Fist.

Iron Fist es la cuarta serie de Marvel y Netflix y la última antes de ver la esperada Defenders, y como tal tiene un peso que lleva muy bien, pero sacrifica una identidad propia con esto, o al menos en la primera mitad de la temporada. Seré súper honesto y quiero dejar esto claro antes de continuar, toda mi opinión está basada en esta primera mitad de temporada lo cual no apaga para nada mi fe de ver, lo antes posible, el desenlace de la historia.

Iron Fist es el perfecto vinculo entre cada uno de los héroes ya vistos y Defenders, pero sacrifica su independencia argumental en trayecto.

Danny Rand está de vuelta, y llega a Nueva York para reclamar lo que le corresponde: la herencia y su lugar en empresas Rand, pero en su lugar se encuentra con sus amigos de la infancia ( Joy y Ward Meachum), hijos del socio de su padre en empresas Rand, que ahora tienen el control total de la empresa luego de que Harold Meachum falleciese de un cáncer terminal. Es quizás aquí donde la serie comienza a tener sus primeros problemas ya que el encuentro se hace lento y la acción se diluye en diálogos eternos y peleas legales de caballeros y damas, que solo dan pie para comenzar a vincular personajes de las series anteriores. Ya se imaginarán de lo que hablo. Y es que quizás con el peso de ser la última serie previa a Defenders, Iron Fist resiente el peso de tener que constantemente, y en cada episodio, estar diciendo “Mira, está todo vinculado con lo que ya viste” o sea, se viene Defenders, y eso en mi opinión, es genial si estás ansioso por ver los vengadores de la alianza Marvel/Neflix, pero le quita autoridad e independencia al potencial de historia que tiene Iron Fist.

La serie nos presenta la llegada de Danny a la ciudad que lo vio nacer, pero a su vez su presencia se siente bastante anacrónica y esto causa muchas dudas que hacen que los primeros capítulos sean una lucha de paciencia para entrar en acción.  Respecto a las escenas de acción, estas también tienen detalles que para mi son un tantito graves cuando vemos peleas que son tan lentas, falsas y mal llevadas, sobretodo si estamos hablando de un tipo que fue instruido por los monjes en K’un Lun  ¿o sea, tío, de que estamos hablando? Pero tranquilos, no todo es tan trágico. Si te tomas una energética y llegas a la mitad del episodio 3, todo comienza a tomar forma. Lo más difícil de la serie es entrar a ver una historia de un maestro de artes marciales con el poder del Puño de Hierro, que en un cuarto de su temporada se la pasa peleando en mesa de abogados, diablos, Marvel, quiero acción, quiero ver a Iron Fist, entiendo que tengan que presentar al personaje y sus conflictos pero, demonios, dame aunque sea un par de escenas de pelea que dejen satisfecho mi apetito de Bruce Lee.

Danny Rand, interpretado por Finn Jones, demuestra quizás un agotamiento en la formula de Marvel y Netflix en el formato con el que están presentando los personajes, o quizás es simplemente que Daredevil fue un acierto demasiado bueno que deja a todas sus otras series, muy exigidas. Ya les comenté que en los primeros episodios las escenas de peleas son muy lentas y falsas, esto es algo que se va solucionado para dar paso a las esperadas batallas que ya Netflix nos tiene acostumbrados y que un personaje como Iron Fist debe tener, sin lugar a dudas. Esto lleva a preguntarme ¿Cual es el afán de Netflix con las peleas en los pasillo? o sea Guau, tranquilo, se agradecen pero en este apartado, nadie podrá superar la pelea de Daredevil en su primera temporada, bueno si, quizás el mismo Daredevil en la segunda temporada, cuando baja el edificio, pero bah, volvamos al hombre con puño de Hierro. Iron Fist en el episodio 4 tiene una secuencia muy buena que te devuelve la fe y sientes que todo lo que te tenían que explicar, ya fue explicado ahora vamos al conflicto real.

En cuanto a su casting  Finn Jones  (Game of Thrones) comienza tímidamente con el papel de Danny, que cumple a medida que pasan los episodios, pero para saber si logra dar con la identidad debemos terminar la temporada. Ahora en sus actores secundarios hay muchos muy planos, donde podemos quizás destacar a Jessica Henwick en el papel de Collen Wing quien pone la cuota de arte marcial faltante en la serie, Joy (Jessica Stroup) y Harold (David Wenham) son bien planos y predecibles. De este último esperaba un poco más por su trayectoria, pero quizás sorprenda más cerca del final de temporada, el que si es odiable y tiene un desempeño bastante interesante es Ward Meachum (Tom Pelphrey) quien además de recordarme a Di Mondo cada vez que aparece, es una encrucijada para quienes no conocen la historia de Iron Fist y es muy difícil adivinar sus pasos futuros, lo cual lo hace muy importante para el desenlace de la historia.

Las series de Marvel para Netflix se han caracterizado por tener tintes muy distintos entre una y otra, dándole una característica y una visual independiente a cada una, así como lo es el rojo y verde en Daredevil, ese tono medio naranja y ocre que presenta a Luke Cage y el característico Púrpura de Jessica Jones, en este caso en Iron Fist es difícil definir ya que su fotografía se esfuerza mucho con los blancos y tonos sombríos, quizás para dar más espacio al amarillo característico que acá está presentado de una manera ingeniosa, tal vez debemos comenzar a olvidar el característico traje Verde Amarillo ya que en este universo, los superhéroes son más reales y modernos y dejan en el pasado el desfile de mallas ajustadas al cuerpo.

En conclusión, Iron Fist es una serie que va de menos a más, es de aquellas que hay que tenerles paciencia para llegar al postre el cual promete, para mí es, sin lugar a dudas, superior a Luke Cage y muy por debajo de lo que nos tiene acostumbrado Daredevil, es parte del sándwich que podremos degustar este septiembre en Defenders. Iron Fist se estrena este 17 de Marzo en Netflix con un total de 13 episodios, entretenida y que te deja con ganas de más y pronto por favor.

 

 

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