«Espacio destinado a personas con criterio formado»

A raíz de mi reseña de Ilusiones peligrosas, quiero plantear algunas cuestiones sobre la fe y las creencias.

Es curioso que en un mundo moderno y tecnológico como el actual exista la fe religiosa con bastante fuerza y similitud a como era centurias atrás. Quizás el hecho de tener acceso a más información no es el punto que conduzca al fin de las religiones como tal, pero puede tener una influencia clara en la percepción del alcance de las organizaciones religiosas en la población.

Se podría decir que la fe es algo inherente al ser humano. Pero no estoy hablando de la fe religiosa, sino de la capacidad de creer; por definición, la fe es el acto de creer en algo, probablemente sin pruebas concretas de ello.

Puedes creer en ti y en que conseguirás algo, y si lo analizamos, estás creyendo en que una situación que todavía no ocurre tendrá una determinada conclusión en vez de otra, sin bases concretas para demostrarlo por adelantado. Puedes asegurar por experiencia empírica y estadísticas que, si pones agua de sobra en un vaso, esta va a derramarse, pero no puedes garantizar que obtendrás un resultado perfecto en un examen. Podrás medir tus conocimientos previos, pero a la hora de la verdad entran en juego factores adicionales como la concentración, el nerviosismo y hasta el enfoque del examinador; pero de todos modos tienes fe en ti, en lo que estudiaste, y puede que apruebes, pero no con el resultado perfecto.

La fe religiosa es similar, aunque deposita sus esperanzas en alguien intangible y no comprobable; sin entrar en el área de si esto es sensato o no, me parece que en la actualidad hay una gran confusión de conceptos al respecto, motivados en gran medida por el comportamiento obstruccionista de los representantes de las iglesias y el natural rechazo que esto provoca en quienes no son sus seguidores. A siglos de las guerras santas, pareciese que aún no nos libramos de ellas.

Muchos conceptos pueden cambiar o mejorar con el tiempo, o empeorar también; siglos atrás se consideraba lógica la esclavitud, pero no porque una sociedad sea descendiente de otra esclavizadora significa automáticamente que todos sus integrantes actuales sean del mismo tipo. A menudo cargamos con la historia de nuestros antepasados, pero no somos responsables por lo que ellos hicieron.

Digo esto porque la religión sigue siendo un tema controvertido incluso en los tiempos actuales; algunas personas niegan rotundamente que existan abusos sexuales de sacerdotes hacia niños, incluso con confesiones de por medio, y esa actitud negacionista es tan retorcida como la misma actitud de la iglesia de encubrir estos hechos. De los representantes de esta institución me lo espero porque no quieren perder el poder, pero de la gente común suena muy descabellado.

De la misma forma, tomar la postura de considerar a cualquier persona creyente en algo como un idiota es un comportamiento absurdo y prepotente, porque comete el mismo error que los fieles al criticar a los que no lo son: tratar de convertirlos en estereotipos planos.

Que tengas una motivación por un culto religioso no te convierte en una persona mejor o peor, así como tener pensamiento crítico no te vuelve superior o inferior al resto; he conocido personas sumamente instruidas, muy religiosas, agnósticas o con estudios limitados, y esto no ha tenido relación con cómo son a nivel humano. Pensar que una sola faceta de la personalidad va a transformar a alguien en un determinado tipo de persona habla de un pobre nivel de comprensión de la sociedad.

A lo que quiero llegar es a que los pensamientos o creencias son un elemento independiente de las instituciones desde donde provienen, y es importante que como seres humanos entendamos esto, porque solo gracias a eso podremos avanzar como sociedad y ser más justos con nuestros similares. Debemos ser críticos con lo que es humanamente incorrecto, sin matizar nuestras opiniones por causa del origen de aquellos actos inapropiados; criticar o fustigar a quien profesa la misma religión que tú, o estudió la misma carrera universitaria o le gusta el mismo género de películas no es un acto de traición, sino demostrar ser una persona que puede tomar la distancia apropiada para sentir con el corazón y pensar con la razón.

¿Quieres comentar al respecto? Aquí hay un espacio disponible para dejar tus impresiones acerca de distintos conceptos presentes en las historias que visitamos mes a mes.

Nos leemos.

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