¿Qué es Superman?

Cuando esta pregunta es planteada, muchas cosas pueden venirnos a la mente. El traje azul, la capa, la gran S en el pecho; y por supuesto están los poderes, su fuerza, los rayos que lanza por los ojos. Si le preguntas a personas de más edad, puede que citen la legendaria expresión “Más rápido que una bala”. Pero aunque todas estas opciones son correctas, al mismo tiempo no lo son.

A lo largo de la historia de los cómics, hemos conocido numerosos personajes, héroes y villanos, y en muchos casos, por no decir la mayoría, lo que termina por capturar la atención del lector y crear una legión de fans es la personalidad, más allá de las capas, los rayos y los poderes. Paradójicamente, cualquiera puede tener superpoderes, pero no todos pueden convertirse en íconos que admirar o seguir.

Sin embargo, lo que “hace” a un personaje es un condensado de muchas características, por lo que se trata de una delicada alquimia de sentimientos como la furia, la alegría, el dolor y el odio, lo que terminen por dar forma a cada uno de ellos; por citar algunos ejemplos, Flash es tan popular gracias a su carácter afable, a que es la clase de héroe que se detiene a pintar tu cerca, y que básicamente es como cualquier persona, pero con poderes. Plastic man es un loco, un demente que puede llegar a hacer bromas en la cara de quien sea, y aunque a la hora de pelear, puede como el que más, nunca pierde su clásico estilo.  En el caso de Superman, muchos se equivocan al verlo como un símbolo de poder ilimitado, como casi un dios , ignorando cuál es realmente la esencia y el poder del último -o casi- hijo de Kriptón.

En el número 7 de Superman Rebirth, la historia corre con algo más de calma luego de los acontecimientos relatados en la nota “Hijo de Superman” y nos adentra en el pueblo en donde la familia Smith (recordemos que no pueden usar sus nombres completos en esta realidad) está ocupándose de sus quehaceres habituales. Es la última jornada de la feria del condado y Lois pretende llevar a un no tan motivado Jon, hasta que Clark se les une, dejando las capas y los trajes de lado, y la familia en pleno va a disfrutar de una tarde de algodón de azúcar, comida chatarra, juegos de habilidad y un poco de sana convivencia con vecinos a quienes hasta entonces habían visto poco, por causa de la manía sobreprotectora del Kryptoniano. Además de ello, y de la amenaza de Lois de no hacer uso de poderes, Jon se encuentra con la chica de la granja vecina, con quien al parecer hay una floreciente amistad.

¿Cómo puede un número de idas a ferias ser motivo de un especial?

He dicho antes que Superman  me resulta controvertido por las veces en que su moral ha sido doble con respecto a hechos polémicos; pero nunca he desconocido su conflicto acerca de quién es y cómo quiere ser: para alguien con tantos poderes y que quiere ayudar a todos los que le sean posibles, resulta casi irreconciliable querer algo tan simple como formar una familia, tener un hogar, y vivir en paz. Y es que en este número, en donde no hay una sola batalla, es en donde vemos al mejor Superman de todos, al que es la esencia de sí mismo y logra conciliar ambos lados de su yo. Sabemos ya que Lois es el mundo de Clark, pero la adición de Jon a la historia es, quizás, lo mejor que le ha podido pasar al último de la casa de El. Jon tiene a partes iguales genes humanos y kryptonianos, el carácter fuerte e intrépido de su madre y la inacabable ingenuidad y amor por los suyos de su padre, elementos que lo hacen… un niño de 10 años; no, en serio, Jon es el más común de los niños. Se raspa las rodillas cuando se cae, no quiere terminar los deberes, a veces responde mal cuando lo están regañando, y tiene un desorden generalizado en su cuarto.

Es un niño completamente normal, si soslayamos que tiene poderes que están evolucionando, partiendo por los rayos oculares y fuerza sobrehumana. A través de él, y de una forma sorprendentemente sencilla, podemos ver a un Clark que ha descubierto que no sirve de nada ser un héroe para toda la humanidad, si no puedes cumplir la promesa que le hiciste a tu hijo de ir con él a los juegos.

Tengo que decirlo: hace muchos años que no estaba leyendo un número de Superman con una sonrisa, y aunque como dije, no hay una sola batalla intergaláctica, esto tiene mucho más sustancia y corazón que muchas historias llenas de grandes peleas.

Por supuesto, los guionistas hábilmente plantan una semilla de intriga al medio de la historia, nada importante en realidad, sólo con el alcance suficiente para que Clark pueda salvar el día , oculto de la vista de todos y, como en la más clásica de las historias, dando excusas absurdas para sus desapariciones. Todo esto, sin embargo, es un condimento perfecto, que lleva a un fin al de número que no adelantaré, polque el mayor valor del mismo, es leerlo.

Si alguna vez tuve una duda, o tú la tuviste, acerca de cuál es el más grande poder de Superman, aquí lo puedes encontrar en su más clara esencia: su mejor y más grande poder, es su humanidad.

Hasta aquí el especial del día de hoy, y sólo me queda anunciar las siguientes notas acerca de las aventuras que están sucediendo en Dc

-Wonder woman: Sin camino a casa

-Action cómics: ¿Quién es el nuevo protector de Metrópolis?

-Diana de Temischyra: Alianzas mortales, una unión más allá de la vida

-Superman en la isla de los dinosaurios

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