Pocas veces me imaginé tener que revisar una película como esta, pero aquí está. Producto del fenómeno de “Crepúsculo”, la ola de revisionismo romántico-adolescente de viejos clásicos del horror continúa: Vampiros, extraterrestres… ¿Zombies? Es “Warm Bodies” (“Mi Novio es un Zombie”) que, curiosamente, resulta ser una mejor idea de lo que suena, aunque no alcance para ser buena. La revisamos, cortesía de BF, y la comentamos “sin spoilers, sin verdad absoluta”.

Hablando de manera personal, cuando llegaron noticias de la existencia de “Warm Bodies” (basada en una novela del mismo nombre), me uní al público amante de los zombies que puso el grito en el cielo, y con razón. Presentada como una suerte de continuadora de “Twilight” nos mostraba la inmortal historia de amor entre una bella jovencita y un cadáver caníbal viviente, en lo que podría pasar a los registros como la peor idea en la historia de las ideas. Después, comenzaron a salir los primeros trailers y materiales minovioesunzombiepromocionales, y se vio luz al final del túnel: todo indicaba que estábamos frente a una parodia, una sátira a la seriedad insufrible de “Crepúsculo”. La verdad de las cosas es que, al final, “Mi Novio es un Zombie” no es totalmente ni lo uno ni lo otro. Si, la historia de amor entre zombie y chica va en serio. Y si, tiene humor, se burla a veces del género zombie y otras poquitas de la ridícula situación que plantea. Lamentablemente, no se decide por lo último y en vez de eso, deambula por los dos caminos. La historia nos presenta a “R” (o algo así como “Arrrgh”, si somos estrictos), un zombie que alguna vez fue un adolescente sacado de la portada de alguna revista de moda, encarnado por Nicholas Hoult (“X-Men: First Class”). “R” deambula por la vida (o la muerte, o algo así) reflexionando humorísticamente sobre la insípida rutina de ser un zombie. Julie (Teresa Palmer) es la hija del líder de la resistencia humana (representado por un improbable John Malkovich) que lucha por la sobrevivencia desde el último bastión de la Sociedad. Cuando “R” conoce a Julie, su presencia hace que su corazón comience a latir de nuevo (literalmente), gatillando un fenómeno que libera flashazos en su mente de su vida pasada, habilidades y recuerdos, y comienza a curar su condición de muerto. Irónicamente, por muy absurda que suene esta premisa, ofrece un aporte bastante interesante al atiborradísimo y manoseado género de los zombies. El fenómeno de “R” comienza a replicarse entre los muertos vivientes, que lentamente ven en su mente atisbos de sus vidas, y comienzan a recuperar su humanidad perdida. Lamentablemente, también tenemos el romance entre “R” y Juliet (que no se esfuerza en esconder su referencia a la pareja de Shakespeare), llena de sonidos guturales y situaciones implausibles que hacen imposible tomárselo en serio, a pesar de que la película nos insista en intentarlo. Con todo, y contra todo pronóstico, disfruté más de “Warm Bodies” que de “Twilight” (aunque para ser justos, eso no es mu difícil). A ratos me horrorizaba con la llana estupidez de lo que veía en pantalla, y a ratos me reía con los chistes, disfrutaba de la sátira y más de una vez reconocí algún nudillo de trama que me pareció un aporte y una buena idea. A la larga, “Mi Novio es un Zombie” tiene su público claro: ese punto de intersección entre las fanáticas de “Crepúsculo” y “The Walking Dead”. Y su resultado, hay que reconocerlo, es bastante más creativo y ligero de humor que varios otros intentos de llegar ahí.

“Mi Novio es un Zombie”, en carteleras de todo el país. Esto pensé yo…. ¿Qué pensaste tú? Cuéntanos, y recuerda ser siempre tu propio crítico.

Inti Carrizo-Ortiz

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