Steven Soderbergh es toda una fuerza en Hollywood. El director de “Erin Brockovich” y “Traffic” logró reclutar a un ejército de estrellas para su popular serie de “Ocean’s 11”, cobrando todos considerablemente menos de lo habitual sólo para trabajar con él. Soderbergh lo ha hecho todo: comedias taquilleras, cintas intimas, e incluso obras marginales como “Sexo, mentiras y video”. Quizás es por eso que ha decidido dejar atrás al Cine y dedicarse a otras cosas. Comienza su despedida con “Efectos Colaterales”, que revisamos aquí “sin spoilers, sin verdad absoluta”.

Efectos Colaterales

“Side Effects” gira en torno a la enigmática Rooney Mara (“La Chica del Dragón Tatuado”, adaptación norteamericana del mega-éxito literario de Stieg Larsson) que encarna esta vez a Emily, una joven profesional atribulada por la vida moderna y sumida en una profunda depresión. Luego de atentar contra su propia vida, cruza caminos con el Dr. Banks (Jude Law en uno de sus papeles recientes más interesantes), un psiquiatra que le recomienda un nuevo antidepresivo de moda. La triste chica comienza a retomar el control de su vida, hasta que la tragedia se desata: el popular antidepresivo tiene siniestros efectos secundarios que la llevan a cometer un terrible crimen, aparentemente contra su voluntad. La inestable joven y su doctor se ven entonces atrapados en un espiral de misterio, escándalo y conspiraciones que envuelven a la misteriosa Dra. Victoria Siebert (Catherine Zeta-Jones), la primera doctora en tratar a la joven, y de paso, a toda la industria farmacéutica norteamericana. Nada es lo que parece en “Efectos Colaterales”, y Soderbergh rinde un sincero homenaje al estilo de Alfred Hitchcock a la hora de enredar su maraña. Todos los personajes de la película mienten, todos ocultan algo y sus intenciones se presentan como un calmado laberinto, con un ritmo que nos recuerda a “Vertigo”, con la mente de los personajes como principal enigma, e incluso enemigo. ¿Es Emily, la joven sumida en la depresión, victima de un medicamento peligroso? ¿O ha encontrado excusa perfecta para cometer un crimen? ¿Cuánto sabe realmente su doctor? ¿Ha sido su doctora original totalmente honesta? Las preguntas, como en cualquier buen suspense, son el eje de la historia. Una historia que pone al mundo de los antidepresivos y ansiolíticos como escenario. Un mal moderno, el precio a pagar de una sociedad competitiva y aplastante, que juzga y condena sin miramientos. Donde las pastillas son pan de cada día, y la excusa perfecta para desatar una intriga a la manera de Hitchcock: esa donde las identidades se pierden, y el monstruo emerge de la mente de los más inocentes de apariencia. Con una cinta refinada, contenida y a la vez inquietante y enigmática, y de la mano de un excelente reparto como siempre, Soderbergh comienza a, al menos por ahora, cerrar su carrera. Veremos que dice el tiempo.

Perfecta para los que aman el engaño en celuloide, “Side Effects” (“Efectos Colaterales”) en cines del país. Si la ves, como siempre, comparte y recuerda: no importa lo que leas o escuches. Con las películas, importa ver. Ser tu propio crítico.

Inti Carrizo-Ortiz

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