Sin lugar a dudas, hemos avanzado bastante como sociedad. Estamos más abiertos a los cambios, aceptando la diversidad de la gente que por mucho tiempo se vio obligada a callar quién realmente era sólo porque ser diferente simplemente no encajaba en lo que la sociedad dictaba. Ahora, aceptamos a las personas sin importar sus creencias religiosas, raza, alineación política u orientación sexual. O procuramos hacerlo. A pesar de que somos muy conscientes de que queda un largo camino por recorrer, y aún tenemos mucho que aprender de los cambios que se producen en el mundo, es correcto decir que vamos por buen camino.
En ese sentido “Yo soy Simon” refresca un poco la pantalla porque, esto es una comedia romántica.
Sabemos cómo es la estructura de estos relatos. Pero, a la vez la disfrutamos: chico y chica se conocen y se sienten atraídos mutuamente, pero tienen esos malos entendidos, se separan pero eventualmente y con una canción que llene la atmósfera, eventualmente se quedan juntos.


Lo interesante es que en esta comedia presentada por Greg Berlanti, un productor que ha sido muy abierto respecto a su propia homosexualidad y a quién conocemos desde hace mucho tiempo dado que fue guionista y productor de shows como Dawson’s Creek, y el universo de televisión DC (es decir, Arrow, Supergirl y The Flash), en este caso, la película se basa en el libro llamado Simon vs. the Homo Sapiens Agenda de Becky Albertalli. El mismo director ha declarado: “hay una escena de la película en la que Simon piensa en un chico e imagina que se besan debajo del muérdago en Navidad “, sigue Berlanti, “en cualquier otra gran película de estudio, siempre son el chico y la chica. Y había algo tan poderoso en que sea un chico quien se imaginaba a sí mismo con otro chico en una película que va a ser comercializada y vendida como una comedia romántica convencional” Basándose en que los adolescentes han sido su tema y en su historia personal, es posible afirmar, que Berlanti sabe del mundo de los jóvenes.
Y sobre todo de los adolescentes que en un momento de su vida, reconocen cambios que no saben cómo van a ser recibidos pese a lo mucho que hayamos avanzado como sociedad. Y eso es porque, normalmente en las comedias románticas lo que falta es la representatividad. Sobre todo a la hora de hablarle al público adolescente. El público que pasa por más etapas de autodescubrimiento a medida que crece. Por lo tanto resulta más que inspirador el hecho de que se estrene una película en que en vez de que sea un chico conociendo a una chica, sea un chico conociendo a otro chico. Porque llega la tan atesorada representación y hablar de los temas se hace más sencillo.


La llegada de esta película está produciendo grandes gestos como el que Neil Patrick Harris y Kristen Bell están arrendando salas para que la gente pueda ir a ver la película y así ser testigos de la vida de Simón, porque la representación, así como pasó anteriormente con Pantera Negra, resulta importante.
En una entrevista con el sitio Pride, Berlanti comentó: “Me hice más consciente de ello a medida que lo hacíamos y en todo momento, sólo el poder de la representación. Eso es de alguien que obviamente es abiertamente gay y trató de hacer su parte para añadir historias LGBT. Todavía desconocía el poder del simple hecho de la representación”.
“Yo soy Simon” es una película que se estrena en mayo, que es un drama contemporáneo, situado en nuestros tiempos que muestra la representación de la comunidad LGBTQ en proyectos para todo público y no solo para unos cuantos. ¿Por qué? Porque el amor es el amor. Y este, da igual si es entre hombres y mujeres, o mujeres o mujeres o hombres con hombres. No importa. Lo que importa es que el amor es una fuerza que mueve y hace contar historias, y todos tenemos derecho a escribir nuestra propia historia de amor.

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